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Picor vulvar: cuando el bienestar íntimo se altera

Picor vulvar: qué lo causa, cómo identificarlo y cuándo consultar

El picor vulvar tiene muy buen timing: aparece en el metro, en una reunión, o justo cuando decides ponerte ropa ajustada. Interrumpe, incomoda y, sí, también desespera. No es casualidad que represente hasta el 20% de las consultas ginecológicas.

Aunque sigue siendo uno de esos temas que se comentan bajando la voz (si es que se comentan), el picor vulvar es más común de lo que parece y menos “culpa tuya” de lo que te han hecho creer.

¿Te pica? Puede ser por una candidiasis (hola, 75% de nosotras), una vaginosis bacteriana, la ropa interior que te prometía confort, pero solo da picor, o la resequedad íntima que trae la menopausia como regalo no solicitado.

Aquí te contamos lo que nadie explica bien: qué lo causa, cómo distinguirlo, y qué hacer cuando tu vulva empieza a sonar la alarma.

Vulva no es vagina (y hay que empezar por ahí)

Llamar a todo “la parte de abajo” es como decir que una copa de vino y un vaso de vinagre son lo mismo porque están en la misma estantería.

La vulva es la parte externa. La vagina, el canal interno. Y sí, esta distinción cambia todo: hay causas que solo afectan la piel vulvar (más frágil y reactiva), y otras que se originan dentro. Si te pica “fuera” y además tienes flujo raro, es muy probable que haya hongos de por medio. Si no, podríamos estar hablando de dermatitis, alergia o desequilibrio hormonal.

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Ciclo picor–rascado: el loop que no perdona

El cerebro recibe la señal, tú rascas, la piel se irrita, rascas más. A eso le llamamos ciclo vicioso. Literal.

Y como si no fuera suficiente, muchas reaccionamos con lo primero que se nos ocurre: más jabón, más toallitas, más lavados. ¿Resultado? Más descontrol.

Este tipo de “autodefensa” sin estrategia puede desencadenar candidiasis o agravar una que ya estaba ahí en modo silencioso. El picor no es falta de limpieza: es un mensaje. Rascarlo solo lo pone en mayúsculas.

Las causas, sin adornos

Candidiasis: ¿Sabías que el 75% de las mujeres la tendrá al menos una vez? Y que un 5% la sufre de forma recurrente. Si el flujo se parece más a un queso fresco que a un flujo normal, probablemente estés lidiando con ella.

Vaginosis bacteriana: No es lo mismo que una infección por hongos. Aquí hay desequilibrio en la flora vaginal, y el síntoma estrella es un olor a “pescado” que nadie quiere y todas reconocemos.

Irritantes externos: Jabones, salvaslips perfumados, ropa sintética. A veces, hasta el detergente de tu lavadora. El perfume ahí abajo no es un plus: es un problema.

ITS: Algunas, como la tricomoniasis, se disfrazan de flujo espumoso. Otras vienen sin síntomas, pero con mucho potencial para arruinarte el día (o la salud íntima).

Menopausia: Cuando los estrógenos bajan, la piel íntima lo nota. Se reseca, se afina, y se irrita. A muchas les pica, les arde y, encima, no lo dicen. Pues decimos nosotras: pasa, y se puede tratar.

Cómo se siente el picor vulvar (más allá de “molesto”)

  • Hormigueo insistente que te hace pensar en cambiarte de ropa interior cada dos horas.

  • Flujo espeso, con textura de yogur, o espumoso con olor fuerte. No es normal, y lo sabes.

  • Ardor al orinar o durante el sexo (porque una vagina irritada no está para juegos).

  • Llagas, rojeces, grietas o sensación de quemazón. Y no, no es por el pantalón que te ajusta.

Cuándo ir al ginecólogo sin excusas

  • Si el picor no se va después de unos días con higiene básica.

  • Si notas sangre donde no debería haberla.

  • Si tienes fiebre, dolor pélvico o lesiones visibles.

  • Si probaste todo lo de la farmacia… y nada mejora.

El diagnóstico incluye examen físico, medición del pH vaginal y análisis del flujo. A veces es una biopsia, porque no todo es hongo ni alergia. Spoiler: automedicarte solo complica las cosas.

Tratamientos (de verdad)

No vamos a hablar de remedios “caseros” que solo aportan frustración. Hablemos de evidencia:

  • Probióticos específicos como los de Actifemme® Óptima restauran la microbiota vaginal con cepas que llegan vivas donde tienen que llegar. Ayudan a prevenir recurrencias y acompañan el tratamiento de infecciones.

  • Geles con pH alcalino como Actifemme® Íntimo Alcalino están diseñados para calmar el picor durante infecciones por hongos. Tienen árbol del té, hoja de olivo y un pH que desactiva a la Cándida. Sin jabón. Sin tonterías.

  • Y una rutina que respete tu flora, no que la ataque: nada de toallitas con perfume, ni ropa sintética 24/7. Tu vulva merece un trato mejor.

Cuidarte es entenderte

Tu vulva no necesita flores ni metáforas. Necesita que la escuches. Que sepas que el picor no es castigo ni descuido. Es información.

Romper el ciclo del picor empieza con dejar de normalizarlo. Y con actuar a tiempo. Porque cuando entiendes lo que pasa ahí abajo, no solo mejoras tu salud íntima. También recuperas el control. Y eso sí que se nota.

¿Sabías que…?
Un pH vaginal alterado (por debajo de 3,5 o por encima de 4,5) es como una alfombra roja para hongos y bacterias. La flora avisa. El picor es su forma de levantar la mano.


pH vaginal

Tu zona íntima tiene su propio clima… y el pH vaginal es quien maneja el termostato

Tu zona íntima tiene su propio clima… y el pH vaginal es quien maneja el termostato

El pH vaginal no suele ser tema de conversación, pero debería. Detrás de ese número —que parece sacado de un laboratorio— se esconde parte del equilibrio que protege tu zona íntima, previene infecciones y acompaña tu bienestar diario.
En esta guía te contamos cómo funciona ese sistema de defensa tan pequeño como sofisticado, y cómo mantenerlo en su punto justo sin necesidad de complicarse ni obsesionarse.

¿Qué es el pH vaginal? Una comprensión profunda pero sencilla

El pH vaginal mide cuán ácido o alcalino es el ambiente interno. En la escala de 0 a 14, el 7 es neutro (como el agua). Menos de 7: terreno ácido. Más de 7: alcalino. En condiciones normales, el pH de una mujer en edad fértil oscila entre 3.8 y 4.5. Puede parecer poco, pero ese margen minúsculo es lo que mantiene todo en orden. Esa acidez es el idioma natural del cuerpo: el resultado de un ecosistema de bacterias, hormonas y mucosa trabajando al unísono. No hay casualidad, hay ingeniería biológica.

El origen de la acidez vaginal

Esa acidez viene de una alianza silenciosa entre tus bacterias y tus hormonas. El 90 % de las bacterias que habitan una vagina sana son Lactobacillus, y lejos de ser un enemigo microscópico, son el equipo de seguridad del cuerpo. Las especies más habituales —L. crispatus, L. iners, L. gasseri y L. jensenii— se alimentan del glucógeno que las células del epitelio vaginal almacenan gracias al estrógeno.
El proceso es digno de un laboratorio: la enzima α-amilasa descompone ese glucógeno en maltosa y maltotriosa, que los lactobacilos fermentan en ácido láctico. Resultado: un pH perfecto para ti, pero hostil para casi cualquier patógeno.
Y como si fuera poco, estos lactobacilos también producen peróxido de hidrógeno (H₂O₂) y bacteriocinas, su propio kit antibacteriano natural. Tres defensas que trabajan en equipo para mantener el equilibrio sin que tú tengas que mover un dedo.

Variaciones del pH según la edad

El pH vaginal no es constante a lo largo de la vida de una mujer:

  • Prepuberal: pH más alto (>4.5), con predominio de bacterias anaerobias y menos lactobacilos

  • Edad reproductiva: pH 3.8-4.5, con dominancia de Lactobacillus

  • Perimenopausia y postmenopausia: pH puede aumentar por encima de 4.5 e incluso alcanzar 5-6, debido a la disminución de estrógeno que reduce el glucógeno vaginal y, consecuentemente, los lactobacilos

pH vaginal

La importancia del pH vaginal: Funciones críticas para la salud

1. Protección contra infecciones vaginales: El escudo natural

El pH vaginal funciona como una contraseña biológica: si alguien cambia los números, el sistema se desajusta.

Protección contra la vaginosis bacteriana (VB):

La vaginosis bacteriana es la infección vaginal más común en Estados Unidos, y está íntimamente relacionada con el pH vaginal. Cuando el pH se eleva por encima de 4.5, se crea un ambiente propicio para el crecimiento de bacterias anaerobias asociadas con VB, incluyendo Gardnerella vaginalis (que puede representar hasta el 29% de las bacterias en mujeres con VB), Prevotella (13%), Atopobium vaginaeMegasphaera, y bacterias asociadas a VB como BVAB1 y BVAB2.

Los síntomas característicos de la VB incluyen un olor vaginal "a pescado", flujo grisáceo o blanco homogéneo, y malestar pélvico. Un pH vaginal superior a 4.5 es uno de los criterios diagnósticos principales.

Protección contra infecciones por hongos:

Las infecciones por Candida son un clásico recurrente, pero con un giro curioso: el pH vaginal suele mantenerse normal (menor de 4.5).
Lo que falla no es el número, sino el reparto interno de bacterias. Cuando se descompensa, Candida albicans aprovecha el hueco y se multiplica.
El resultado: picor, ardor y ese flujo espeso tipo requesón que todas las ginecólogas reconocen a metros. Ocurre en un 75 % de las mujeres alguna vez en la vida. Así de común, así de molesto.

La condición de citólisis vaginal:

Una condición menos conocida llamada citolisis vaginal o "síndrome de sobrecrecimiento de lactobacilos" puede ocurrir cuando hay un exceso de Lactobacillus, causando un pH excesivamente bajo (≤3.8). Esto produce síntomas similares a las infecciones por levaduras, como picazón, ardor y flujo blanco, pero requiere un tratamiento completamente diferente.

2. Mantenimiento de la flora vaginal saludable: Un ecosistema complejo

La vagina alberga más de 200 especies bacterianas, constituyendo el segundo ecosistema bacteriano más diverso del cuerpo después del intestino. Este ecosistema se conoce como microbioma vaginal.

Composición de un microbioma saludable:

Investigadores han identificado diferentes tipos de comunidades vaginales, conocidas como Estados Comunitarios (Community State Types o CST). En mujeres sanas:

  • CST I: Dominado por L. crispatus

  • CST II: Dominado por L. gasseri

  • CST III: Dominado por L. iners

  • CST V: Dominado por L. jensenii

  • CST IV: Microbioma diverso con menor presencia de lactobacilos y mayor proporción de bacterias anaerobias

Aproximadamente el 73% de las mujeres tienen microbiomas dominados por Lactobacillus, mientras que el 27% presentan comunidades más diversas (CST IV). Es importante destacar que algunas mujeres sanas, particularmente de origen afrodescendiente y latinoamericano, pueden tener naturalmente un microbioma más diverso sin síntomas patológicos.

El papel protector del microbioma:

Un microbioma dominado por Lactobacillus produce menos citoquinas inflamatorias y ofrece mayor protección contra infecciones de transmisión sexual (ITS), VIH, y complicaciones del embarazo.

3. Fertilidad: El pH como factor crítico para la concepción

El pH vaginal ejerce una influencia directa sobre la capacidad reproductiva de una mujer.

El dilema del pH y los espermatozoides:

Existe una paradoja interesante: mientras que el ambiente vaginal naturalmente ácido (pH 3.8-4.5) protege contra infecciones, los espermatozoides requieren un ambiente más alcalino para sobrevivir y mantener su motilidad óptima.

Los espermatozoides prosperan en un pH entre 7.0 y 8.5. Cuando el pH vaginal cae por debajo de 6.0, la motilidad espermática disminuye significativamente. Un ambiente excesivamente ácido puede dañar las membranas de los espermatozoides y reducir drásticamente su viabilidad.

La solución natural del cuerpo:

El semen tiene un pH alcalino entre 7.2 y 8.0, lo que ayuda a neutralizar temporalmente la acidez vaginal y proteger a los espermatozoides durante su tránsito inicial. Además, durante la ovulación, el moco cervical se vuelve más alcalino (pH 7-12), creando un ambiente más favorable para la supervivencia espermática que puede durar hasta 48 horas.

Impacto del desequilibrio del pH:

Un pH vaginal constantemente elevado (>4.5), asociado con condiciones como VB, puede aumentar el riesgo de infertilidad, enfermedad inflamatoria pélvica, y transmisión de ITS. Por el contrario, un pH excesivamente bajo puede crear un ambiente hostil que impide la concepción exitosa.

4. Embarazo y parto: Protección para madre y bebé

Durante el embarazo, el pH vaginal adquiere una importancia aún mayor debido a su papel en la protección fetal y el desarrollo gestacional adecuado.

Adaptaciones durante el embarazo:

El embarazo induce cambios significativos en el microbioma vaginal:

  • Aumento de estrógeno:Los niveles elevados de estrógeno durante el embarazo incrementan el depósito de glucógeno en el epitelio vaginal, lo que favorece el crecimiento de lactobacilos

  • Mayor estabilidad: El microbioma vaginal se vuelve más estable durante el embarazo, con menor variabilidad en la composición bacteriana

  • pH reducido: Muchas mujeres experimentan una disminución del pH al inicio del embarazo debido al aumento de lactobacilos

Protección contra complicaciones:

Un pH vaginal saludable durante el embarazo protege contra:

  • Parto prematuro: Un pH vaginal superior a 5.0 se ha asociado con un riesgo tres veces mayor de trabajo de parto prematuro. Los estudios muestran que el tamizaje regular del pH vaginal puede reducir significativamente los nacimientos prematuros antes de las 37 semanas y los nacimientos extremadamente prematuros antes de las 32 semanas.

  • Bajo peso al nacer: El pH vaginal alterado se asocia con mayor riesgo de bebés con peso inferior a 2500g

  • Ruptura prematura de membranas: El desequilibrio del microbioma puede debilitar las membranas amnióticas

  • Infecciones ascendentes: Un pH elevado permite que bacterias patógenas asciendan al útero, potencialmente infectando al feto

Influencia en el trabajo de parto:

Investigaciones recientes sugieren que el pH vaginal puede influir en la eficacia de la maduración cervical durante la inducción del parto. Mujeres con pH vaginal ≤4.5 experimentan una maduración cervical más rápida, menor tiempo hasta el parto activo, y mayor probabilidad de parto vaginal en comparación con aquellas con pH >4.5.

Tamizaje durante el embarazo:

Dada la importancia del pH vaginal en los resultados del embarazo, algunos expertos recomiendan el tamizaje regular del pH vaginal durante el control prenatal, especialmente en mujeres con factores de riesgo de parto prematuro.

Factores que pueden alterar el pH vaginal: Disruptores del equilibrio

Múltiples factores internos y externos pueden perturbar el delicado equilibrio del pH vaginal.

1. Uso de antibióticos: El arma de doble filo

Los antibióticos, aunque esenciales para tratar infecciones bacterianas, pueden tener efectos colaterales no deseados en el microbioma vaginal.

Mecanismo de disrupción:

Los antibióticos sistémicos no discriminan entre bacterias "buenas" y "malas". Cuando se toman antibióticos orales para tratar infecciones en otras partes del cuerpo, también pueden eliminar o reducir significativamente las poblaciones de Lactobacillus en la vagina. Esta pérdida de lactobacilos beneficiosos puede:

  • Elevar el pH vaginal por encima de 4.5

  • Crear un ambiente propicio para el sobrecrecimiento de levaduras (Candida)

  • Permitir la proliferación de bacterias anaerobias asociadas con VB

Estrategias de mitigación:

Para minimizar el impacto de los antibióticos en la flora vaginal:

  • Tomar probióticos que contengan cepas de Lactobacillus (especialmente L. rhamnosus GR-1 y L. reuteri RC-14) durante y después del tratamiento antibiótico.

  • Completar el curso completo de antibióticos según lo prescrito.

  • Consultar con el médico sobre opciones de tratamiento que minimicen el impacto en la flora vaginal.

2. Cambios hormonales: Los reguladores maestros del ecosistema vaginal

Las hormonas, particularmente el estrógeno y la progesterona, ejercen una influencia profunda sobre el pH vaginal a lo largo del ciclo de vida de una mujer.

Durante el ciclo menstrual:

El pH vaginal fluctúa naturalmente durante el ciclo menstrual:

  • Fase folicular: El pH tiende a ser más bajo debido a los niveles crecientes de estrógeno que estimulan la producción de glucógeno

  • Ovulación: El moco cervical se vuelve más alcalino para favorecer la supervivencia espermática

  • Fase lútea:Los niveles elevados de progesterona pueden alterar ligeramente la composición del microbioma, potencialmente aumentando el pH

  • Menstruación: La sangre menstrual tiene un pH neutro de aproximadamente 7.2-7.4, lo que eleva temporalmente el pH vaginal. Este cambio puede permitir un aumento temporal de bacterias anaerobias

Durante el embarazo:

El embarazo generalmente estabiliza el microbioma vaginal y puede reducir el pH debido al aumento sostenido de estrógeno.

Durante la menopausia:

La menopausia representa un cambio dramático en el ambiente vaginal:

  • La disminución de estrógeno reduce el glucógeno en el epitelio vaginal

  • Los niveles de Lactobacillus disminuyen significativamente

  • El pH vaginal puede aumentar por encima de 5.0 o incluso 6.0

  • Aumenta el riesgo de atrofia vaginal, sequedad e infecciones

La terapia de reemplazo hormonal con estrógeno puede ayudar a restaurar el pH vaginal normal y aumentar las poblaciones de Lactobacillus.

3. Higiene inadecuada: Menos es más

Paradójicamente, los intentos excesivos de "limpiar" la vagina pueden alterar significativamente su equilibrio natural.

El problema con las duchas vaginales:

Las duchas vaginales implican introducir soluciones líquidas (típicamente agua con vinagre o productos comerciales) en el canal vaginal. A pesar de que aproximadamente el 20% de las mujeres estadounidenses entre 15 y 44 años practican duchas vaginales, esta práctica conlleva riesgos significativos:

  • Alteración del pH vaginal: Las duchas vaginales pueden elevar drásticamente el pH vaginal, eliminando el ambiente ácido protector

  • Eliminación de bacterias beneficiosas: Las duchas eliminan mecánica y químicamente los lactobacilos protectores

  • Mayor riesgo de infecciones:Las mujeres que practican duchas vaginales tienen 5 veces más probabilidades de desarrollar VB, y también presentan mayor riesgo de enfermedad inflamatoria pélvica (73% mayor riesgo), infecciones de transmisión sexual, y candidiasis recurrente.

  • Complicaciones del embarazo: Las duchas vaginales se asocian con mayor riesgo de embarazo ectópico (76% mayor riesgo), parto prematuro, y bajo peso al nacer

La capacidad de autolimpieza de la vagina:

La vagina es un órgano autolimpiante. El flujo vaginal natural, compuesto de células descamadas, bacterias beneficiosas y moco vaginal, es el mecanismo de limpieza del cuerpo. Este flujo naturalmente expulsa patógenos y células muertas hacia el exterior.

Productos de higiene inadecuados:

Otros productos que pueden alterar el pH vaginal incluyen:

  • Jabones perfumados o fuertemente alcalinos

  • Toallitas femeninas con químicos irritantes

  • Desodorantes vaginales

  • Espermicidas con nonoxinol-9 pueden irritar la vagina

Recomendaciones de higiene adecuada:

  • Lavar solo la vulva (parte externa) con agua tibia

  • Si se usa jabón, debe ser suave, sin fragancia, y solo en la vulva externa

  • Nunca introducir jabón o productos de limpieza dentro de la vagina

  • Secar suavemente después del lavado

4. Actividad sexual: Impacto temporal pero significativo

La actividad sexual puede afectar temporalmente el pH vaginal de varias maneras.

Efecto del semen:

El semen tiene un pH alcalino de 7.2-8.0, significativamente más alto que el pH vaginal normal. Cuando el semen entra en contacto con el ambiente vaginal:

  • Neutraliza temporalmente la acidez vaginal

  • Crea un ambiente menos ácido que puede favorecer a ciertas bacterias anaerobias

  • Puede desencadenar un episodio de VB, especialmente con exposición repetida

Sin embargo, el cuerpo normalmente restaura el pH vaginal normal dentro de pocas horas después del coito. La exposición repetida al semen puede hacer más difícil que el ambiente vaginal se recupere completamente.

Introducción de nuevos microorganismos:

El contacto sexual puede introducir bacterias de la piel, boca, o área genital de la pareja. Esto puede alterar temporalmente el equilibrio microbiano vaginal.

Irritación mecánica:

La fricción durante el sexo puede causar microtraumas en el tejido vaginal, haciéndolo más susceptible a infecciones.

Prevención del desequilibrio:

Para minimizar el impacto de la actividad sexual en el pH vaginal:

  • Usar condones para prevenir que el semen alcalinice el ambiente vaginal

  • Los condones también protegen contra ITS, que pueden alterar el pH y la flora vaginal

  • Orinar después del sexo para eliminar bacterias de la uretra

  • Evitar duchas vaginales después del sexo

Cómo mantener un pH vaginal saludable: Estrategias prácticas basadas en evidencia

Mantener un pH vaginal equilibrado requiere un enfoque holístico que combine buenas prácticas de higiene, nutrición adecuada, y estilo de vida saludable.

1. Evitar duchas vaginales: Respetar la naturaleza autolimpiante de la vagina

Como se explicó anteriormente, las duchas vaginales son perjudiciales y deben evitarse por completo. La vagina se limpia naturalmente mediante el flujo vaginal. Solo se debe lavar la vulva externa con agua tibia o un jabón suave sin fragancia.

2. Usar ropa interior de algodón: Promover la respirabilidad

La elección del tejido de la ropa interior tiene un impacto directo en la salud vaginal.

Beneficios del algodón:

  • Transpirabilidad: El algodón permite la circulación de aire, reduciendo la acumulación de calor y humedad

  • Absorción de humedad: El algodón absorbe naturalmente la humedad, manteniendo el área seca

  • Hipoalergénico: El algodón 100% es menos probable que cause irritación o reacciones alérgicas

  • Prevención de infecciones: Al mantener el área seca y ventilada, el algodón reduce el riesgo de sobrecrecimiento de levaduras y bacterias

Evitar materiales sintéticos:

Los materiales sintéticos como nylon, poliéster y spandex pueden atrapar calor y humedad, creando un ambiente propicio para infecciones. Si bien ocasionalmente está bien usar ropa interior sintética, el algodón debe ser la elección para uso diario.

Consideraciones adicionales:

  • Cambiar la ropa interior diariamente

  • Evitar usar ropa interior muy ajustada

  • Considerar algodón orgánico si tiene piel sensible

3. Practicar sexo seguro: Protección multifacética

El sexo seguro no solo previene ITS, sino que también ayuda a mantener el equilibrio del pH vaginal.

Uso de condones:

  • Los condones evitan que el semen alcalino altere el pH vaginal

  • Proporcionan protección altamente efectiva contra ITS (VIH, gonorrea, clamidia, sífilis) cuando se usan correcta y consistentemente

  • Los condones de látex, polisopreno y poliuretano son los más efectivos

  • Los condones femeninos (internos) también son efectivos, aunque ligeramente menos que los masculinos

Prácticas adicionales de sexo seguro:

  • Orinar después del sexo para eliminar bacterias

  • Limpiarse suavemente con agua tibia después del sexo

  • Discutir historial sexual e ITS con nuevas parejas

  • Efectuarse pruebas regulares de ITS

  • Nunca ducharse después del sexo, ya que no previene embarazo o ITS y puede propagar infecciones

4. Limitar el uso de antibióticos: Uso prudente

Cuando sea necesario tomar antibióticos:

  • Tomar solo cuando estén médicamente indicados y recetados por un profesional de salud

  • Completar el curso completo según las indicaciones

  • Considerar suplementos probióticos durante y después del tratamiento para ayudar a restaurar la flora vaginal

  • Informar al médico sobre cualquier síntoma vaginal que se desarrolle durante el tratamiento antibiótico

5. Mantener un equilibrio hormonal: Manejo a lo largo de la vida

Durante la edad reproductiva:

  • Mantener un ciclo menstrual regular mediante estilo de vida saludable

  • Discutir con el médico cualquier irregularidad menstrual significativa

Durante la menopausia:

  • Consultar con el médico sobre terapia de reemplazo hormonal si se experimentan síntomas vaginales problemáticos (sequedad, pH elevado, infecciones recurrentes)

  • La terapia con estrógeno vaginal puede ayudar a restaurar el pH vaginal normal y las poblaciones de Lactobacillus

Durante el embarazo:

  • Mantener el control prenatal regular

  • Considerar pruebas de pH vaginal si hay factores de riesgo de parto prematuro

  • Informar inmediatamente cualquier síntoma vaginal inusual al obstetra

6. Dieta equilibrada: Nutrición para el microbioma

Una dieta rica en ciertos alimentos puede apoyar un microbioma vaginal saludable.

Alimentos probióticos:

Los probióticos son microorganismos vivos que confieren beneficios a la salud cuando se consumen en cantidades adecuadas.

Yogur y productos lácteos fermentados:

  • El yogur natural sin azúcar que contiene cultivos vivos de Lactobacillus acidophilus puede apoyar la salud vaginal

  • Buscar productos que indiquen específicamente "cultivos vivos y activos"

  • Evitar yogures con azúcares añadidos, ya que el azúcar puede promover el crecimiento de levaduras

  • Otras opciones incluyen kéfir, productos fermentados

Suplementos probióticos:

Algunos estudios sugieren que los probióticos orales que contienen cepas específicas pueden colonizar la vagina y mejorar el microbioma vaginal:

  • Lactobacillus rhamnosus GR-1 y L. reuteri RC-14 han mostrado beneficios en estudios clínicos

  • Estos probióticos pueden ser especialmente útiles para mujeres que sufren VB recurrente

Sin embargo, es importante notar que muchos probióticos comerciales contienen especies de Lactobacillus que normalmente habitan el intestino (L. acidophilusL. rhamnosus) en lugar de las especies vaginales dominantes (L. crispatusL. iners). La efectividad de los probióticos varía entre individuos.

Consideraciones dietéticas adicionales:

  • Mantener una dieta equilibrada rica en frutas, verduras y granos integrales

  • Mantenerse bien hidratada

  • Limitar el consumo excesivo de azúcar, que puede promover el crecimiento de levaduras

7. Geles Íntimos: Productos especializados para el cuidado vaginal

Los geles o lavados íntimos están diseñados específicamente para la zona genital externa y ofrecen ventajas sobre jabones regulares.

Características de productos íntimos de calidad:

  • pH balanceado: Formulados para mantener un pH similar al de la vagina (generalmente alrededor de 4.0-4.5)

  • Sin fragancia: Productos sin fragancias artificiales reducen el riesgo de irritación

  • Libres de sulfatos: Evitan surfactantes agresivos como lauril sulfato de sodio (SLS)

  • Hipoalergénicos: Formulados para minimizar reacciones alérgicas

  • Testados ginecológicamente: Productos que han pasado pruebas de seguridad

Ingredientes beneficiados:

Algunos productos íntimos contienen ingredientes que pueden apoyar el ambiente vaginal saludable:

  • Ácido láctico: Ayuda a mantener el pH ácido

  • Prebióticos (como lactitol): Pueden promover el crecimiento de lactobacilos beneficiosos

  • Aloe vera y manzanilla: Ingredientes calmantes que pueden reducir la irritación

Uso adecuado:

  • Aplicar solo en la vulva externa, nunca dentro del canal vaginal

  • Enjuagar completamente

  • Usar solo cuando sea necesario; el agua tibia sola es suficiente para muchas mujeres

Precaución importante:

Aunque los geles íntimos de calidad pueden ser útiles, no son estrictamente necesarios para todas las mujeres. La vagina es autolimpiante, y muchas mujeres pueden mantener una salud vaginal óptima simplemente lavando la vulva externa con agua tibia.

Pruebas de pH vaginal en casa: Monitoreo de la salud vaginal

Para las mujeres que desean monitorear su salud vaginal, las pruebas de pH en casa están disponibles y son relativamente simples de usar.

Cuándo considerar una prueba de pH:

  • Síntomas de infección vaginal (olor inusual, flujo anormal, picazón, ardor)

  • Infecciones vaginales recurrentes

  • Durante el embarazo, especialmente si hay factores de riesgo de parto prematuro

  • Después de tratamiento antibiótico

  • Para diferenciar entre diferentes tipos de infecciones vaginales

Cómo usar kits de prueba de pH en casa:

Los kits de prueba de pH vaginal típicamente incluyen hisopos o tiras de prueba y una tabla de colores:

  1. Lavar las manos completamente

  2. Insertar suavemente el hisopo o tira aproximadamente 1-2 pulgadas en la vagina

  3. Mantener contra la pared vaginal durante 5 segundos

  4. Retirar cuidadosamente sin tocar otras superficies

  5. Comparar el cambio de color con la carta proporcionada

Interpretación de resultados:

  • pH 3.8-4.5: Rango normal saludable

  • pH >4.5: Puede indicar VB, tricomoniasis, o atrofia vaginal

  • pH <3.8: Puede sugerir citolisis vaginal (sobrecrecimiento de lactobacilos)

  • pH normal con síntomas: Puede indicar candidiasis (infección por levaduras), que típicamente ocurre con pH normal

Limitaciones importantes:

  • Las pruebas de pH son una herramienta de detección, no un diagnóstico definitivo

  • No pueden identificar el tipo específico de infección o patógeno

  • No detectan ITS como VIH, clamidia, gonorrea, herpes o VPH

  • Si los resultados son anormales o los síntomas persisten, es esencial consultar a un profesional de salud para evaluación y tratamiento adecuados

Factores que pueden afectar la precisión:

  • Contacto con sangre menstrual

  • Contacto reciente con semen

  • Uso reciente de duchas vaginales o productos vaginales

  • Contaminación con orina

Para obtener resultados más precisos, realice la prueba cuando no esté menstruando y espere al menos 24-48 horas después de la actividad sexual sin protección.

 

En caso de alteración del pH vaginal: Actifemme® Gel Íntimo Fisiológico y Actifemme Gel Íntimo Alcalino

Para situaciones en las que se experimenta una alteración en el pH vaginal, productos como Actifemme Gel Íntimo y Actifemme Gel Íntimo Alcalino pueden ofrecer alivio y restauración del ambiente natural de la zona íntima.

Actifemme® Gel Íntimo Fisiológico

Este producto está formulado para cuidar y mantener la zona íntima femenina, aportando componentes que ayudan a mantener el pH natural. Es adecuado para uso diario y puede ser especialmente útil en momentos en los que el equilibrio del pH vaginal está comprometido.

Actifemme® Gel Íntimo Alcalino

Este gel ha sido diseñado para situaciones donde un pH más alcalino es necesario para equilibrar el ambiente vaginal y evitar la proliferación de la candidiasis. Es útil, por ejemplo, cuando se ha diagnosticado una candidiasis o vaginosis bacteriana, donde el gel alcaliniza el pH para evitar una proliferación.

 

Conclusión

El pH vaginal no es un capricho biológico ni un concepto para memorizar en biología. Es el marcador más fiel de cómo está funcionando tu zona íntima. Mantenerlo entre 3.8 y 4.5 es mantener tu ecosistema interno en paz: con lactobacilos en su sitio, infecciones a raya, fertilidad estable y bienestar general.


Tu cuerpo ya sabe hacerlo, pero necesita que no le pongas obstáculos: evita duchas vaginales, elige ropa interior de algodón, usa productos con pH adaptado y recurre a probióticos o geles íntimos cuando sea necesario.
Y si algo cambia, medirlo en casa puede darte pistas, pero la interpretación —esa, siempre— déjasela a un profesional.
Entender cómo funciona tu pH no es obsesionarse, es escuchar a tu cuerpo en su propio idioma.


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Candidiasis vaginal recurrente: el déjà vu que tu microbiota no pidió

Candidiasis vaginal recurrente: el déjà vu que tu microbiota no pidió

Si la candidiasis vaginal te suena demasiado familiar, no eres la única. Esta infección vaginal es una vieja conocida de muchas mujeres —aunque nadie la haya invitado. Su protagonista es la Candida albicans, un hongo tipo levadura que, en condiciones normales, vive sin hacer ruido dentro de la vagina.

El problema empieza cuando el equilibrio se rompe. Cambios hormonales o alteraciones en la microbiota vaginal (ese ecosistema microscópico que lo mantiene todo bajo control) le dan vía libre a la Candida para multiplicarse más de la cuenta. Y entonces llegan los síntomas.

Romper este ciclo implica entenderlo: no se trata solo de eliminar el hongo, sino de devolverle a tu flora su estabilidad natural.

En el equilibrio íntimo, los lactobacilos son las auténticas guardianas del orden. Estas bacterias beneficiosas mantienen la paz interior y vigilan que el pH se mantenga donde debe estar. Gracias a ellas, la Candida no pasa de ser una simple inquilina.

Pero cuando los lactobacilos pierden fuerza —por un tratamiento con antibióticos, un cambio hormonal o un desequilibrio en la microbiota—, el sistema se desajusta. Y la Candida, que siempre estuvo ahí, ve su oportunidad para reclamar protagonismo.

Se calcula que entre el 15 % y el 20 % de las mujeres no embarazadas, y entre el 20 % y el 40 % de las embarazadas, albergan Candida de forma natural. El problema aparece cuando deja de convivir… y empieza a invadir.

Las causas más frecuentes son conocidas: antibióticos, alteraciones hormonales o cambios en la microbiota vaginal. Pero para algunas mujeres, la historia se repite. Entre el 5 % y el 8 % de las adultas sufren vulvovaginitis candidiásica recurrente (VVCR): cuatro o más episodios al año. Un círculo vicioso que suele estar ligado a condiciones como la inmunosupresión o la diabetes.

Candidiasis vaginal: la invitada que aparece sin avisar

candidiasisLa candidiasis vaginal es una de esas infecciones que muchas mujeres conocen de cerca. De hecho, afecta a la mayoría en algún momento de su vida. También llamada vulvovaginitis candidiásica, está causada por el crecimiento excesivo del hongo Candida albicans —un microorganismo que, en condiciones normales, vive en equilibrio dentro de la vagina, la piel y otras zonas del cuerpo.

Cuando ese equilibrio se rompe, la Candida deja de ser una vecina tranquila y pasa al ataque: picazón intensa, flujo blanco y espeso, escozor al orinar e inflamación en la zona íntima son las señales más comunes de que algo se ha salido de control.

El riesgo aumenta en determinados momentos —por ejemplo, en verano, cuando el calor y la humedad crean el ambiente perfecto para que el hongo prolifere. También influyen factores como la ropa interior ajustada o sintética, la falta de ventilación, el estrés, el uso de antibióticos o un sistema inmunitario debilitado. Aunque la candidiasis vaginal no se considera una infección de transmisión sexual (ITS), el contacto íntimo puede favorecer su aparición, sobre todo si ya existen condiciones predisponentes.

El tratamiento depende de la intensidad de los síntomas. Puede incluir cremas o supositorios antimicóticos aplicados directamente en la zona afectada, o medicación oral como el fluconazol en los casos más persistentes. Pero antes de iniciar cualquier tratamiento, es fundamental consultar con un profesional de la salud, ya que la candidiasis vaginalpuede confundirse fácilmente con otras infecciones como la vaginosis bacteriana o ciertas ITS.

En este artículo encontrarás todo lo que necesitas saber sobre la candidiasis vaginal: sus causas, síntomas, tratamientos y consejos prácticos para prevenirla. También exploraremos el papel del sistema inmunitario, el impacto del uso de antibióticos y la importancia de una higiene adecuada. Si quieres entender por qué aparece, cómo evitar que vuelva y qué pequeños cambios en tu rutina pueden marcar la diferencia, sigue leyendo.

Qué es la candidiasis recurrente y por qué vuelve

La candidiasis vaginal recurrente no es solo un problema de tener una infección aislada que se trata fácilmente. Para muchas mujeres, es un problema que vuelve y vuelve, causando molestias físicas y también afectando emocionalmente. Una de las razones de esta recurrencia es el exceso de crecimiento de la cándida, que ocurre cuando se rompe el equilibrio natural del organismo. Durante estos episodios, los síntomas como picazón, ardor y flujo vaginal pueden empeorar antes del período menstrual y después de las relaciones sexuales, siguiendo un patrón frustrante que puede durar mucho tiempo. El picor es uno de los síntomas más molestos, y el tratamiento busca aliviarlo de manera efectiva para mejorar la calidad de vida de las pacientes.

Esto hace que el tratamiento sea más complicado que en un episodio puntual, por lo que es fundamental considerar un tratamiento de la candidiasis adaptado a los casos recurrentes.

Cuántos episodios se consideran VVCR

Se habla de candidiasis vaginalrecurrente cuando una mujer tiene cuatro o más episodios confirmados durante 12 meses. Estudios muestran que aproximadamente el 9% de las mujeres pueden presentar esta condición en algún momento. La mayoría de estas mujeres tienen buena salud general y no tienen problemas inmunológicos evidentes, pero sí experimentan molestias persistentes que pueden durar desde uno hasta cinco años o más. Es importante tener en cuenta la opinión de un profesional de la salud para llevar la cuenta precisa de los episodios y recibir el tratamiento adecuado.

Impacto en la vida diaria

La candidiasis vaginal recurrente no solo causa síntomas físicos molestos como picazón intensa, picores, quemazón, enrojecimiento y dolor al tener relaciones sexuales, sino que también afecta la calidad de vida. Puede generar ansiedad, pérdida de confianza, problemas en las relaciones personales y dificultades en el trabajo. Muchas mujeres se sienten frustradas al buscar ayuda médica sin encontrar soluciones definitivas. La condición, aunque menos intensa que un episodio agudo, provoca un malestar constante que afecta el bienestar general y las relaciones de pareja.

Factores que provocan que regrese la candidiasis vaginal

El motivo por el que la candidiasis vaginal vuelve una y otra vez es por varias razones que actúan juntas. Un factor clave es el desequilibrio de la microbiota vaginal, que es el conjunto de bacterias y hongos que viven en la vagina. Cuando las bacterias buenas, como las del género Lactobacillus, disminuyen, el hongo Candida puede crecer sin control. Este desequilibrio puede ser causado por duchas vaginales, estrés, tabaquismo y el uso frecuente de antibióticos, que eliminan las bacterias beneficiosas pero no los hongos. El contacto sexual o el contacto con superficies húmedas puede favorecer la transmisión de la candidiasis vaginal, especialmente en genitales masculinos. Además, durante una relación sexual, es importante mantener una buena higiene y usar protección para reducir el riesgo de infecciones como la candidiasis.

Otros factores

Otros factores incluyen la diabetes mal controlada, que proporciona azúcar que alimenta el hongo, cambios hormonales como los que ocurren durante el ciclo menstrual o el embarazo, y problemas en el sistema inmunológico que dificultan eliminar el hongo naturalmente. Una persona inmunodeprimida, como aquellas con VIH/SIDA, cáncer o que han recibido tratamientos que debilitan su sistema inmunitario, tiene mayor riesgo de recurrencia y requiere atención especial en el tratamiento y prevención. El tratamiento suele implicar el uso de medicamento antifúngico, que puede administrarse en forma de cremas, pastillas o dosis únicas, según el caso. Existen diferentes tipos de Candida que pueden causar la infección, y cada tipo puede requerir un enfoque específico. La candidiasis vaginal puede afectar distintas zonas del cuerpo, como la boca, los genitales, la piel o el aparato digestivo. Estas partes del cuerpo pueden verse comprometidas por la infección, por lo que es fundamental tratar cada parte afectada adecuadamente. Además, el tubo digestivo puede ser un reservorio donde el hongo permanece oculto y desde donde puede migrar hacia otras partes del cuerpo, causando nuevas infecciones, especialmente si hay problemas digestivos como estreñimiento o inflamación intestinal.

Síntomas y diagnóstico

La picazón vulvar es el síntoma más común, seguido de ardor, enrojecimiento e inflamación en la zona genital. La candidiasis también puede causar erupciones o una erupción roja en la piel y mucosas, especialmente en zonas húmedas y pliegues cutáneos. El flujo típico es blanco y espeso, similar al requesón, pero no siempre es así, y rara vez tiene mal olor. En el caso de la candidiasis vaginal oral, conocida como muguet, pueden aparecer placas blanquecinas en la boca y afectar los labios, provocando molestias y fisuras en las comisuras.

Es importante saber que muchas mujeres se autodiagnostican mal, porque hasta el 70% de quienes piensan tener candidiasis vaginal en realidad no la tienen. Por eso, es necesario hacer pruebas como medir el pH vaginal, hacer exámenes microscópicos y cultivos para confirmar la infección, identificar la presencia de levaduras y saber qué tipo de hongo está presente.

Tratamiento para la candidiasis recurrente

El tratamiento para la candidiasis vaginal recurrente se divide en dos fases. Primero, la fase de inducción busca eliminar el hongo activo, utilizando medicamentos como fluconazol oral o crema antimicótica durante 7 a 14 días. Después viene la fase de mantenimiento, que puede durar de 6 a 12 meses, con dosis semanales o mensuales para evitar que la infección vuelva.

Los medicamentos orales suelen ser más efectivos porque también actúan en los reservorios intestinales, mientras que los tratamientos tópicos, como la crema antifúngica, son preferidos durante el embarazo por tener menos efectos secundarios. Nuevos medicamentos como ibrexafungerp y oteseconazol representan avances importantes en casos donde los tratamientos tradicionales no funcionan. Además, tratar la piel de la vulva y abordar los reservorios intestinales aumenta las posibilidades de éxito.

Si el tratamiento no funciona, existen opciones adicionales como el ácido bórico intravaginal o la ozonoterapia, que tienen propiedades antifúngicas y antiinflamatorias. También pueden ayudar probióticos específicos con lactobacilos que restablecen la flora vaginal. Se recomienda consultar una versión actualizada de las guías médicas para el tratamiento de la candidiasis vaginal.

Recurrencia y complicaciones

La candidiasis vaginal recurrente es un desafío para muchas mujeres, ya que la infección puede regresar varias veces a lo largo del año. Según la Mayo Clinic, cerca del 5% de las mujeres experimentan candidiasis vulvovaginal recurrente, lo que significa tener cuatro o más episodios de infección en un periodo de doce meses. Esta situación suele estar relacionada con factores como un sistema inmunitario debilitado, el uso frecuente de antibióticos, la diabetes mal controlada y el estrés, que pueden alterar el equilibrio de los microorganismos en la vagina y favorecer el crecimiento del hongo.

Cuando la candidiasis vaginal no se trata de forma adecuada, pueden surgir complicaciones que afectan no solo la zona genital, sino también otras partes del cuerpo. En algunos casos, la infección puede extenderse a la piel, la boca o incluso a órganos internos, provocando síntomas más graves como dolor intenso, inflamación, fiebre y malestar general. Aunque es poco frecuente, existe el riesgo de que la infección se vuelva sistémica, especialmente en personas con el sistema inmunitario debilitado, lo que representa una situación de mayor gravedad que requiere atención médica urgente y tratamiento con medicamentos antimicóticos específicos.

Por eso, es fundamental prestar atención a los síntomas de la candidiasis vaginal, como picazón persistente, flujo anormal, enrojecimiento y dolor en la zona íntima. Ante la presencia de estos síntomas, lo más recomendable es consultar a un médico o proveedor de salud, quien podrá realizar un diagnóstico preciso y recomendar el tratamiento más adecuado, que puede incluir cremas, óvulos o pastillas antimicóticas. En casos de infecciones recurrentes, el médico puede sugerir un tratamiento de mantenimiento para reducir el riesgo de nuevos episodios.

La prevención juega un papel clave para evitar la recurrencia y las complicaciones de la candidiasis vaginal. Usar ropa interior de algodón, evitar prendas ajustadas y productos perfumados, y mantener una higiene íntima adecuada son medidas sencillas pero efectivas. Además, controlar enfermedades como la diabetes y limitar el uso de antibióticos solo a cuando sea necesario ayuda a proteger el equilibrio natural de la flora vaginal y a reducir el riesgo de infecciones.

En definitiva, la candidiasis vaginal recurrente y sus complicaciones pueden afectar la calidad de vida de las mujeres, pero con información adecuada, atención médica oportuna y medidas preventivas, es posible mantener el control y proteger la salud íntima.

Embarazo y candidiasis

El embarazo es una etapa de grandes cambios en el cuerpo de la mujer, y estos cambios pueden aumentar el riesgo de desarrollar candidiasis vaginal. Durante estos meses, las variaciones hormonales y un sistema inmunitario más vulnerable favorecen el crecimiento de la levadura Candida albicans, el hongo responsable de la mayoría de las infecciones vaginales. De hecho, según la Mayo Clinic, hasta el 75% de las mujeres experimentarán al menos un episodio de candidiasis vaginal a lo largo de su vida, y el embarazo es uno de los momentos de mayor riesgo.

Los síntomas de la candidiasis vaginal en el embarazo suelen ser similares a los de cualquier otra etapa: picazón intensa, irritación, enrojecimiento en la zona íntima y un flujo blanco, espeso y sin olor fuerte. Estos síntomas de la candidiasis pueden resultar especialmente molestos durante el embarazo, cuando la piel y las mucosas están más sensibles. Es fundamental que, ante cualquier síntoma, la mujer embarazada consulte a su médico o proveedor de salud para obtener un diagnóstico preciso y evitar complicaciones.

El tratamiento de la candidiasis durante el embarazo debe ser siempre supervisado por un profesional. Los medicamentos antimicóticos más utilizados son las cremas y óvulos vaginales, ya que actúan directamente sobre la zona afectada y tienen menos riesgo de efectos secundarios para el bebé. Es importante no automedicarse ni usar productos sin receta, ya que algunos medicamentos no están recomendados durante el embarazo. El médico indicará el tratamiento de la candidiasis vaginal más seguro y efectivo para cada caso.

Para reducir el riesgo de infecciones durante el embarazo, se recomienda mantener una buena higiene íntima, evitando el uso de jabones perfumados, duchas vaginales y productos con fragancias o colorantes que puedan alterar la flora vaginal. Usar ropa interior de algodón y evitar prendas ajustadas ayuda a mantener la zona seca y ventilada, dificultando el crecimiento de la cándida. Además, llevar una alimentación equilibrada, rica en probióticos naturales como el yogur, y controlar el estrés contribuyen a mantener el equilibrio de la flora vaginal y fortalecer el sistema inmunitario.

En definitiva, la candidiasis vaginal durante el embarazo es una infección frecuente, pero con el tratamiento adecuado y algunos cambios en la rutina diaria, se puede controlar de forma segura y eficaz. Ante cualquier síntoma, lo más importante es consultar siempre al médico o proveedor de salud para recibir la mejor atención y proteger tanto la salud de la mujer como la del bebé.

Prevención y cambios en el estilo de vida

Para evitar que la candidiasis vuelva, es importante hacer cambios en la rutina diaria. Usar ropa interior de algodón que permita respirar la piel, cambiarse rápido la ropa húmeda después de nadar o hacer ejercicio, y evitar ropa muy ajustada que aumenta la humedad en la zona genital son recomendaciones clave. En cuanto a la alimentación, reducir el consumo de azúcares y carbohidratos simples puede ayudar porque la Candida usa estos azúcares para crecer en exceso. Es importante destacar que la candidiasis vaginal no es una ITS, pero puede confundirse con otras infecciones de transmisión sexual, por lo que ante dudas se debe consultar a un profesional para diferenciar estas condiciones.

También se debe evitar el uso de duchas vaginales y productos perfumados que alteran la flora vaginal. La higiene íntima debe ser con jabones suaves y con pH neutro o ácido ligero, y siempre haciendo limpieza externa. Además, controlar enfermedades como la diabetes y no tomar antibióticos sin receta médica contribuye a prevenir nuevas infecciones.

Sobre el tratamiento de la pareja, generalmente no es necesario si esta no presenta síntomas, salvo en casos donde el hombre tiene signos visibles como inflamación o irritación.

Candidiasis vaginal recurrente: cuando el ciclo se repite… y el bienestar se pone a prueba

La candidiasis vaginal recurrente es mucho más que una molestia pasajera: es un desafío físico y emocional que acompaña a muchas mujeres. Aunque parece una infección simple, entender por qué vuelve una y otra vez es la clave para romper su ciclo. Un diagnóstico preciso evita tratamientos innecesarios y ese bucle frustrante de recaídas que roba tranquilidad y confianza.

En los casos más severos, la infección puede traspasar la barrera vaginal y llegar al torrente sanguíneo, provocando una candidiasis sistémica que afecta otras partes del cuerpo, sobre todo en personas inmunodeprimidas. Por eso, el tratamiento requiere constancia, tiempo y acompañamiento médico, con un enfoque prolongado y personalizado que no solo elimine el hongo, sino que prevenga su regreso.

Romper el ciclo pasa por mucho más que tomar medicación: ajustar rutinas, controlar enfermedades subyacentes y adoptar medidas preventivas es parte del proceso. Con el apoyo adecuado, la candidiasis vaginal recurrente puede dejar de ser una sombra constante y dar paso a una nueva etapa de equilibrio y bienestar íntimo.

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Microbiota vaginal: la sociedad secreta que te mantiene en equilibrio

Microbiota vaginal: la sociedad secreta que te mantiene en equilibrio

¿Qué es exactamente la microbiota vaginal?

Dentro de ti vive una comunidad que no pide vacaciones ni aparece en la nómina: la microbiota vaginal. Miles de millones de bacterias que trabajan en turnos continuos para mantener tu equilibrio íntimo y decirle “no, gracias” a las infecciones.

Durante años se le llamó “flora vaginal”, pero el término se quedó corto. “Microbiota” es más preciso: son los organismos vivos que habitan allí. Si además hablamos de su ADN y cómo interactúan con tu cuerpo, entonces nos referimos al microbioma. En resumen: la microbiota es quiénes son, el microbioma es todo lo que hacen.

Este ecosistema no es estático: cambia contigo. Tu edad, tu ciclo, el embarazo, los anticonceptivos o incluso una época de estrés pueden modificarlo. Por eso cada mujer tiene su propio equilibrio íntimo: tan único como su huella dactilar.

¿Quién manda en esa pequeña comunidad?

Las verdaderas estrellas del ecosistema íntimo son los Lactobacillus. Piensa en ellas como las porteras del edificio: controlan quién entra, quién sale y se aseguran de que el ambiente siga siendo saludable. Su función: mantener el pH en valores saludables, producir ácido láctico y crear un entorno tan ácido que los microorganismos no deseados prefieren buscar otro lugar donde vivir.

Cuando todo está en calma, estas bacterias trabajan en silencio, sin pedir reconocimiento. Pero si el equilibrio se altera —un antibiótico, un cambio hormonal o ese exceso de limpieza que suena bien pero no lo es—, el vecindario se desordena. Y ahí empieza la disbiosis: cuando las bacterias “okupas” toman el control. Y esto puede abrir la puerta a molestias como la vaginosis bacteriana o la candidiasis.

Cada especie bacteriana tiene su papel: algunas protegen, otras regulan y otras reparan. Conocerlas ayuda a entender cómo mantener ese ecosistema en armonía —y por qué cuidarlo es tan importante como cuidar tu piel o tu digestión.

Las bacterias “buenas” de la vagina no aparecen por arte de magia: muchas viajan desde el intestino, colonizan el entorno y lo mantienen protegido. Así que sí, tu salud intestinal y tu salud íntima están mucho más conectadas de lo que parece. Lo que pasa en tu intestino no se queda en tu intestino. Muchas de las bacterias “buenas” hacen mudanza hacia la vagina, formando una red de apoyo más eficaz que cualquier grupo de WhatsApp familiar.

 

Composición microbiana y tipos de bacterias

La microbiota vaginal está compuesta principalmente por bacterias, siendo los lactobacilos la bacteria predominante en una vagina sana y representando entre el 70% y el 95% del total de microorganismos presentes. Las especies más importantes dentro del género Lactobacillus incluyen Lactobacillus crispatus, L. gasseri, L. jensenii y L. iners. Además, los géneros bacterianos más comunes en la microbiota vaginal son Lactobacillus, Streptococcus, Staphylococcus y anaerobios como Prevotella y Atopobium. También se encuentran en menor proporción otras especies de bacterias como Streptococcus, Staphylococcus epidermidis, y anaerobios como Prevotella y Atopobium. Esta baja diversidad de géneros bacterianos, lejos de ser perjudicial, es señal de equilibrio y salud vaginal.

Estados comunitarios (CST) de la microbiota vaginal

Los estudios científicos han clasificado la microbiota vaginal en cinco tipos de comunidades o estados comunitarios (CST), que representan diferentes microbiomas vaginales asociados a diversas condiciones de salud:

  • CST I, II, III y V: Dominados respectivamente por L. crispatus, L. gasseri, L. iners y L. jensenii. Estos tipos se consideran saludables y proporcionan protección óptima.
  • CST IV: Caracterizado por una mayor diversidad bacteriana y menor presencia de lactobacilos. Este tipo de microbioma se asocia con la condición de disbiosis e infecciones, aumentando el riesgo de problemas ginecológicos.

Factores que influyen en la composición de la microbiota

El equilibrio de la microbiota vaginal depende de más de un factor, incluyendo factores fisiológicos, hormonales, externos, genéticos y étnicos:

Factores fisiológicos y hormonales: Los cambios durante el ciclo menstrual, el embarazo, el postparto y la menopausia modifican significativamente su composición. Los estrógenos promueven la producción de glucógeno en el epitelio vaginal, que sirve de alimento a los lactobacilos.

Factores externos: El uso de antibióticos de amplio espectro, anticonceptivos hormonales, productos de higiene inadecuados, duchas vaginales, el estrés crónico y una alimentación desequilibrada pueden alterar el pH vaginal y reducir las bacterias protectoras.

Factores genéticos y étnicos: La composición de la microbiota vaginal puede tener un componente genético y variar según la etnia de la mujer.

El pH vaginal: clave del equilibrio

En el universo vaginal, el pH lo es todo. Entre 3.8 y 4.5 se alcanza la armonía perfecta: lo bastante ácido para mantener alejados a los intrusos, lo bastante equilibrado para que tú ni lo notes. Este ambiente ácido es creado principalmente por la producción de ácido láctico de los lactobacilos y resulta esencial para inhibir el crecimiento de microorganismos patógenos. La función del pH adecuado es mantener el equilibrio de la microbiota vaginal, favoreciendo la protección frente a infecciones y contribuyendo a la homeostasis del sistema.

Funciones de la microbiota vaginal

La microbiota vaginal juega un papel fundamental en el desarrollo de la salud ginecológica y reproductiva, influyendo en distintas etapas de la vida de la mujer. Las alteraciones en la microbiota vaginal pueden contribuir al desarrollo de enfermedad inflamatoria, metabólica o incluso cáncer, afectando la salud general de la mujer.

La microbiota vaginal desempeña tres funciones esenciales para la salud femenina:

Protección contra patógenos

Los lactobacilos forman una biopelícula protectora que cubre los receptores de las células epiteliales, bloqueando la adhesión de microorganismos patógenos. Además, producen agentes antimicrobianos, como bacteriocinas y peróxido de hidrógeno (H₂O₂), especialmente las especies L. crispatus y L. jensenii, que inhiben el crecimiento de gérmenes como Gardnerella vaginalis, Escherichia coli y el gonococo.

Regulación del pH vaginal

Mediante la fermentación del glucógeno, los lactobacilos producen grandes cantidades de ácido láctico que mantienen un pH vaginal ácido (alrededor de 4.0), creando un ambiente hostil para la mayoría de patógenos.

Estimulación del sistema inmune

Los lactobacilos colaboran con el sistema inmunitario fortaleciendo la barrera epitelial, mejorando la producción de moco vaginal y modulando las respuestas inflamatorias. Aproximadamente el 70% de las células inmunitarias del cuerpo se encuentran en el intestino, y existe una estrecha comunicación entre la microbiota intestinal y vaginal, actuando como sistemas funcionales interconectados que influyen en la inmunidad general y en otros sistemas del cuerpo, como el metabólico y el neurológico.

Evolución de la microbiota vaginal a lo largo de la vida

Nacimiento y primera infancia

Al nacer, las niñas reciben estímulos de las hormonas maternas a través de la placenta y adquieren lactobacilos durante el paso por el canal del parto, colonizando inicialmente su vagina. Esta colonización puede ser estudiada mediante el análisis de una muestra de exudado vaginal, que permite identificar la composición inicial de la microbiota vaginal en las recién nacidas.

Etapa premenárquica

En las niñas premenárquicas, el sistema endocrino está en reposo. La vagina presenta una mucosa fina, poco húmeda y con escasos nutrientes. En esta etapa, la microbiota es resultado de la contaminación desde la piel y el intestino, con un pH cercano a neutro.

Pubertad y edad fértil

Con la producción de estrógenos durante la pubertad, el epitelio vaginal aumenta su grosor y secreta un exudado rico en glucógeno que facilita la colonización por lactobacilos. Durante la edad reproductiva se mantiene un predominio estable de Lactobacillus y un pH ácido, con fluctuaciones durante el ciclo menstrual. La descarga menstrual tiene un pH neutro que puede favorecer temporalmente el crecimiento de otras bacterias, lo que en algunos casos puede dar lugar a un cuadro clínico caracterizado por alteraciones en la microbiota vaginal, como ocurre en la disbiosis vaginal o la vaginosis bacteriana. La bacterial vaginosis es una condición de disbiosis que puede influir negativamente en la fertilidad y en los resultados de tratamientos de reproducción asistida.

Embarazo

Durante el embarazo, la microbiota vaginal experimenta cambios significativos: se reduce la diversidad bacteriana y aumenta la abundancia de lactobacilos, especialmente L. crispatus. Esta modificación es un mecanismo de protección natural cuya eficacia se ha evaluado en medida de la reducción del riesgo de infecciones, partos prematuros, ruptura prematura de membranas y bajo peso al nacer. Las tasas de colonización por Candida también aumentan hasta un 28% debido a los cambios hormonales.

Menopausia

La caída de los niveles de estrógenos durante la menopausia provoca una reducción drástica de los lactobacilos y una elevación del pH vaginal hacia niveles neutros. Esto aumenta significativamente el riesgo de infecciones, sequedad vaginal, irritaciones y molestias urogenitales.

Desequilibrios de la microbiota vaginal

Vaginosis bacteriana

Características y prevalencia

La vaginosis bacteriana es la alteración de la microbiota vaginal más frecuente en mujeres en edad reproductiva. Se caracteriza por una disminución significativa de lactobacilos y una proliferación excesiva de bacterias anaerobias.

Causas y bacterias implicadas

Este desequilibrio ocurre cuando bacterias anaerobias como Gardnerella vaginalis, Prevotella, Mobiluncus, Peptostreptococcus, Mycoplasma hominis y Ureaplasma aumentan su concentración entre 10 y 100 veces, reemplazando a los lactobacilos protectores.

Los factores de riesgo incluyen tener múltiples parejas sexuales o una nueva pareja sexual, duchas vaginales, ausencia natural de lactobacilos, uso de antibióticos, cambios hormonales y hábitos de higiene inadecuados.

Síntomas

Los síntomas característicos son flujo vaginal abundante, de color grisáceo o amarillo verdoso, con un olor desagradable a pescado que se intensifica tras las relaciones sexuales. Sin embargo, muchas mujeres pueden ser asintomáticas.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en los criterios clínicos de Amsel y la escala de Nugent, que cuantifica los microorganismos presentes en la muestra de frotis vaginal. La muestra es fundamental para identificar la composición microbiológica y determinar si más del 70% está compuesta por lactobacilos, lo que representa la microbiota vaginal normal.

Complicaciones y riesgos

La vaginosis bacteriana no tratada puede provocar complicaciones ginecológicas postquirúrgicas, aumentar el riesgo de adquirir infecciones de transmisión sexual (gonorrea, clamidia, VIH), y durante el embarazo puede causar parto prematuro, aborto espontáneo, bajo peso al nacer y ruptura prematura de membranas.

Candidiasis vulvovaginal

Frecuencia y causas

La candidiasis vulvovaginal es una infección fúngica extremadamente común que afecta hasta al 75% de las mujeres al menos una vez en su vida. Aproximadamente el 5-8% de las mujeres experimentan candidiasis recurrente (4 o más episodios al año).

Principales especies de Candida

Candida albicans es responsable del 85-90% de los casos. La identificación de las especies de Candida se realiza a partir de muestras clínicas, lo que permite detectar otras especies como C. glabrata, C. tropicalis, C. parapsilosis y C. krusei, que pueden causar infecciones más difíciles de tratar.

Síntomas característicos

Los síntomas incluyen picor intenso, ardor, enrojecimiento vulvar, flujo vaginal espeso y blanquecino similar al requesón, sin mal olor, y dolor durante las relaciones sexuales o al orinar.

Factores de riesgo

Los principales factores que favorecen la candidiasis son el uso de antibióticos de amplio espectro que eliminan los lactobacilos protectores, embarazo y niveles elevados de estrógenos, diabetes mellitus mal controlada, uso de anticonceptivos hormonales o terapia de reemplazo hormonal, sistema inmunitario debilitado, estrés crónico, higiene íntima inadecuada o uso excesivo de duchas vaginales, ropa ajustada o de materiales no transpirables, y colonización intestinal por Candida que migra a la vagina.

Tratamiento

El tratamiento más común consiste en antifúngicos azólicos administrados por vía tópica u oral. Es importante tener en cuenta los posibles efectos secundarios de estos medicamentos, como irritación local, molestias gastrointestinales o reacciones alérgicas. En casos de candidiasis recurrente, se recomienda un tratamiento inicial intensivo seguido de terapia de mantenimiento prolongada de 3 a 6 meses.

Prevención

Es fundamental actuar sobre los factores de riesgo, evitar el uso innecesario de antibióticos, mantener un buen control glucémico en diabéticas, usar ropa interior de algodón, evitar la humedad prolongada y complementar con probióticos específicos.

La elección de un probiótico adecuado puede ser clave para prevenir infecciones vaginales recurrentes y mantener el equilibrio de la microbiota vaginal.

Infecciones urinarias recurrentes

Las infecciones del tracto urinario son significativamente más frecuentes en mujeres que en hombres y se consideran recurrentes cuando ocurren 3 episodios en un año o 2 episodios en 6 meses.

La mayoría son causadas por Escherichia coli procedente del intestino, aunque también pueden ser provocadas por otras bacterias. Existe una estrecha relación entre la microbiota intestinal, especialmente la del tracto gastrointestinal, la vaginal y la urinaria a través del eje intestino-vejiga.

Las mujeres con infecciones urinarias recurrentes suelen presentar disbiosis intestinal, mayor permeabilidad intestinal, sintomatología digestiva y mayor colonización vaginal por uropatógenos que se adhieren más fácilmente a las células epiteliales.

Infecciones de transmisión sexual y virus del papiloma humano (VPH)

Una microbiota vaginal saludable con predominio de Lactobacillus crispatus, L. jensenii y L. gasseri protege contra la contracción de infecciones de transmisión sexual, incluido el VPH. Por el contrario, una microbiota disbiótica con predominio de Gardnerella, Ureaplasma o Candida aumenta el riesgo de adquirir VPH y empeora su evolución hacia lesiones precancerosas.

Cómo mantener una microbiota vaginal saludable

Hábitos de higiene íntimos adecuados

Productos de limpieza

Utilizar geles íntimos con pH adecuado a cada etapa de la vida:

  • Edad fértil: pH ácido entre 3.5 y 5.5 para mantener el ambiente protector.
  • Niñas y mujeres postmenopáusicas: pH neutro debido a la menor producción de estrógenos.
  • Durante infecciones: productos con pH ligeramente alcalino pueden aliviar irritaciones causadas por pH excesivamente ácido.

Los productos deben ser suaves, sin fragancias intensas, sin parabenos ni sulfatos, hipoalergénicos y dermatológicamente probados. Ingredientes beneficiosos incluyen ácido láctico, lactosérum, aloe vera, manzanilla y prebióticos.

Prácticas de higiene diaria

  • Evitar duchas vaginales que eliminan las bacterias protectoras y alteran el pH natural.
  • Limpiarse de adelante hacia atrás después de orinar o defecar para evitar contaminación fecal.
  • No usar productos perfumados, baños de burbujas, jabones irritantes ni desodorantes íntimos.
  • Secarse bien la zona genital tras el lavado o la ducha.
  • Usar ropa interior de algodón y evitar prendas ajustadas o de materiales sintéticos que no transpiran.
  • No permanecer con ropa húmeda más tiempo del necesario.
  • Cambiar regularmente compresas, tampones o copas menstruales.
  • Orinar después de las relaciones sexuales para eliminar posibles bacterias.

Alimentación y estilo de vida para fortalecer la microbiota

Alimentos probióticos naturales

Consumir regularmente alimentos ricos en probióticos que favorecen el equilibrio de la microbiota intestinal y vaginal:

  • Yogur natural sin azúcar y kéfir.
  • Chucrut y otros vegetales fermentados.
  • Miso, tempeh y alimentos fermentados tradicionales.
  • Encurtidos naturales sin vinagre industrial.

Alimentos prebióticos: fibra que alimenta las bacterias beneficiosas

Los prebióticos son fibras no digeribles que sirven de alimento a las bacterias beneficiosas:

  • Cereales integrales como avena, cebada y quinoa.
  • Ajo, cebolla, puerros y espárragos.
  • Plátanos y frutas con pectina.
  • Legumbres y frutos secos con moderación.

Alimentos ricos en nutrientes esenciales

Omega-3 con propiedades antiinflamatorias: pescados azules, semillas de lino, chía y nueces.

Zinc para el sistema inmunitario: almendras, nueces, semillas de calabaza, pollo y pavo.

Vitaminas C y E antioxidantes: naranjas, kiwis, pimientos y frutos secos.

Betaína, presente en remolacha, marisco y espinacas, con potencial beneficio para prevenir vaginosis.

Arándanos rojos que estimulan el crecimiento de microorganismos protectores y previenen infecciones urinarias.

Fitoestrógenos como la soja, útiles para la maduración celular, especialmente durante la menopausia.

Alimentos y hábitos a evitar

  • Azúcares refinados y carbohidratos simples.
  • Alcohol y exceso de café.
  • Alimentos ultraprocesados.
  • Exceso de frutas muy dulces.
  • Lácteos con azúcares añadidos.

Hidratación adecuada

Beber entre 1.5 y 2 litros de agua al día es fundamental para la mucosa vaginal y mantener un pH equilibrado.

Ejercicio, descanso y manejo del estrés

El estrés crónico deprime el sistema inmunitario y perjudica la microbiota vaginal.

Es esencial practicar actividad física regular, tener sueño adecuado y usar técnicas de relajación.

Uso de probióticos vaginales

Indicaciones y beneficios

Los probióticos vaginales contienen cepas específicas de lactobacilos que ayudan a restaurar y mantener el equilibrio de la microbiota vaginal. Son útiles como coadyuvantes en el tratamiento y prevención de vaginosis bacteriana, candidiasis, infecciones urinarias recurrentes y disbiosis vaginal.

Cepas probióticas efectivas

Cepas como Lactobacillus rhamnosus GR-1, L. reuteri RC-14, L. crispatus, L. gasseri, L. plantarum y L. fermentum han demostrado eficacia clínica.

Dosis y duración

La administración puede ser oral o vaginal, durante aproximadamente 10 días como coadyuvantes o hasta varios meses para prevención de recurrencias, sin efectos adversos.

Microbiota vaginal y fertilidad

La microbiota vaginal saludable es crucial para la fertilidad y un embarazo sin complicaciones. El útero posee microbiota propia que influye en las probabilidades de embarazo, especialmente en técnicas de reproducción asistida. Un ecosistema vaginal equilibrado previene infecciones y contribuye al bienestar reproductivo.

Relación entre microbiota intestinal, vaginal y salud general

Existe una comunicación entre la microbiota intestinal y vaginal a través del eje intestino-vagina-vejiga. Esta interacción forma parte del complejo microbioma humano, donde los diferentes microbiomas, como el intestinal y el vaginal, se relacionan y afectan la salud general. Una disbiosis intestinal puede conducir a infecciones genitourinarias recurrentes, sintomatología digestiva y problemas inmunológicos, reforzando la importancia de cuidar ambas microbiotas con hábitos saludables.

 

Refuerzos oficiales del vecindario íntimo

Cuando tu microbiota pide ayuda —por antibióticos, estrés o ese “no sé qué” hormonal que lo revuelve todo—, hay dos aliados de laboratorio con vocación de comunidad que pueden ayudarla a recuperar el equilibrio sin montar un drama.

Actifemme® Óptima: equilibrio desde dentro

microbiota vaginalActifemme® Óptima es el apoyo interno de la comunidad bacteriana: un complemento alimenticio con tres cepas probióticas —Lacticaseibacillus rhamnosus LRH020, Bifidobacterium animalis subsp. lactis BL050 y Lactiplantibacillus plantarum PBS067— y vitamina B2, diseñadas para restaurar y mantener el equilibrio natural de la microbiota vaginal. Su fórmula actúa como una red coordinada que llega primero al intestino y, desde allí, envía refuerzos a la vagina, manteniendo la comunicación entre ambos ecosistemas como un “servicio de transporte interbacteriano” perfectamente sincronizado.

Gracias a la acción combinada de sus cepas activas, ayuda a bloquear la entrada de bacterias dañinas, calmar la inflamación y reforzar la presencia de bacterias beneficiosas tanto en la vagina como en el intestino. Además, contribuye a mantener el pH vaginal en su rango natural, creando un entorno que protege frente a nuevas infecciones. Es un aliado eficaz para cuidar la salud íntima desde dentro cada día: ayuda a frenar el crecimiento de las bacterias que causan infecciones vaginales, mejora los síntomas de la vaginosis bacteriana y potencia el efecto de los tratamientos antibióticos.

Su acción antiinflamatoria reduce el malestar, previene la reaparición de infecciones y favorece la recuperación del equilibrio de la microbiota. Ideal en épocas de disbiosis, tras tratamientos con antibióticos o como mantenimiento para conservar la calma del ecosistema íntimo. Además, es apto para veganas, embarazo y lactancia, y compatible con antibióticos.

En otras palabras: es como mandar a tus bacterias buenas de vacaciones… pero a un resort con probióticos.

Actifemme® Íntimo Alcalino pH 8: alivio desde fuera

microbiota vaginalCuando el ambiente se vuelve demasiado ácido o la Cándida altera el equilibrio, Actifemme® Gel Íntimo Alcalino pH 8 es el refuerzo externo que devuelve la calma. Este gel de higiene íntima, formulado con un pH 8 y activos de origen vegetal, ayuda a calmar el picor, el escozor y las irritaciones causadas por infecciones por hongos. Su composición combina aceite de árbol de té y extracto de hoja de olivo, conocidos por sus propiedades antifúngicas, antiinflamatorias y calmantes, junto con ácido láctico, aloe vera y bisabolol, que protegen e hidratan la piel más delicada mientras previenen la proliferación de la Cándida.

Más que un limpiador, es un gesto de alivio y protección: limpia con suavidad sin alterar el equilibrio, alivia el malestar y aporta una sensación inmediata de confort. Puede usarse a diario durante el episodio de infección, y su fórmula respetuosa está testada ginecológica y dermatológicamente. En resumen, un kit de primeros auxilios del vecindario íntimo que ayuda a tu microbiota vaginal a reorganizarse sin prisa… y sin picores.

Conclusión

La microbiota vaginal es mucho más que una cuestión íntima: es una aliada esencial de la salud femenina. Cuando los microbiomas —en la zona íntima y en el resto del cuerpo— están en equilibrio, todo funciona mejor: el sistema inmune, el metabolismo y nuestro bienestar diario.

Ese equilibrio no se consigue con fórmulas mágicas, sino con hábitos que suman: una higiene suave y respetuosa, una alimentación rica en probióticos y nutrientes, menos estrés y, cuando hace falta, el apoyo de probióticos específicos que ayuden a recuperar la armonía.

Cuidar tu microbiota protege contra infecciones, mejora la fertilidad, favorece embarazos saludables y contribuye al bienestar en todas las etapas de la vida de la mujer. Mantener este pequeño ecosistema feliz significa menos infecciones, más bienestar y una salud íntima que funciona como debe: sin dramas ni sobresaltos.


copa menstrual

Copa menstrual: cuando la sostenibilidad también se mete en tu útero

Copa menstrual: cuando la sostenibilidad también se mete en tu útero

¿Sabías que usamos unas 11.000 compresas y tampones a lo largo de nuestra vida fértil?
Sí, la basura menstrual da para llenar una maleta de cabina cada año. Y no precisamente con souvenirs.

Por suerte, hay formas de hacer las cosas diferente. La copa menstrual no es nueva, pero está viviendo su era dorada. Más que una moda, es una decisión con impacto: menos residuos, menos gastos, más control sobre tu ciclo.

¿Te genera dudas? Bienvenida al club. Cambiar lo de toda la vida (por incómodo que sea) no es cosa de un solo clic. Por eso, esta guía no es solo para “convencerte”, sino para que entiendas cómo funciona, cómo se cuida y por qué podría ser lo que tu menstruación lleva tiempo pidiendo.

¿Lista para dejar de tirar y empezar a elegir? Vamos a eso.

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Impacto ambiental y económico de la copa menstrual

Spoiler: tu ciclo no tiene por qué generar basura ni vaciar tu billetera.

En un mundo que pide a gritos más sostenibilidad (y menos envoltorios de un solo uso), mirar el impacto de lo que usamos cada mes ya no es activismo extremo: es lógica. Por eso, ponemos la lupa sobre la copa menstrual, analizando su efecto real sobre el medioambiente, tu bolsillo y tu cuerpo.

Análisis del ciclo de vida del producto

O lo que pasa cuando haces una inversión inteligente… y te dura una década.

La copa menstrual está hecha, en su mayoría, de silicona médica o látex: materiales duraderos, hipoalergénicos y con baja demanda de recursos. A diferencia de los productos desechables, que necesitan ser fabricados, transportados y tirados cada mes, una copa bien cuidada puede acompañarte durante hasta 10 años. No hay más misterio: lo reutilizable gana por goleada.

Comparación de costos a largo plazo

Tu menstruación puede salirte cara… o simplemente salirte bien.

Te lo ponemos fácil con números. Esto es lo que cuesta sangrar durante una década:

Producto Costo inicial Costo total (10 años)
Copa menstrual 20–30 € 20–30 €
Tampones 4 €/mes ~480 €
Compresas 5 €/mes ~600 €

Sí, esa diferencia de hasta 580 € podría ser un viaje, una bici nueva, o ese abrigo que "ibas a ver si bajaba en rebajas". Tú eliges.

Reducción de residuos menstruales

Tu flujo no debería generar más plástico que tu cocina.

Los datos son claros. Una sola mujer puede generar:
300 productos menstruales desechables al año
150 kg de residuos durante su vida fértil
1.500 toneladas de basura si lo multiplicamos por una ciudad mediana

Con una copa menstrual, esos números se desploman. Su impacto ambiental equivale al 0,4 % de los residuos que generarías usando toallas sanitarias. Y como bonus track, se gasta muchísima menos agua en su fabricación que en la producción constante de tampones y compresas. Tu útero y el planeta, en modo win-win.

Guía completa de uso y adaptación

No es magia. Es anatomía, práctica y un poco de paciencia.

Cambiar a la copa puede dar respeto, sí. Pero el proceso es más sencillo de lo que parece cuando tienes la info correcta. Te lo explicamos paso a paso.

Elección de la talla

Spoiler: no va de “mucho” o “poco flujo”, va de conocerte.

Tu situación Talla sugerida
Menor de 30 y sin partos Talla S
Mayor de 30 o con parto vaginal Talla L
Suelo pélvico fuerte / deportista Considera S

Técnicas de inserción y extracción

Cuerpo limpio, manos limpias, cero drama.

  1. Lava bien tus manos

  2. Dobla la copa (en C o en V)

  3. Busca una posición cómoda (cuclillas, sentada, una pierna en la bañera…)

  4. Inserta la copa en dirección al cóccix

  5. Gira suavemente la base para verificar que se ha abierto y creado el sellado

Período de adaptación: todo empieza con un ciclo (o cuatro)

Lo normal: que no sea perfecto al principio. La adaptación suele tardar unos 3–4 ciclos, y eso está bien. Durante este tiempo, prueba con estos tips:

Practica antes de que empiece tu regla
Usa un protector por si acaso los primeros días
Si cuesta sacarla, respira y relaja el suelo pélvico
Comprueba el vacío tirando con suavidad del tallo

Importante: si al tirar del tallo sientes resistencia, está bien colocada. Si no, reajusta con calma. El cuerpo no es un reloj suizo: necesita que lo escuchen, no que lo apresuren.

Beneficios para la salud íntima

Más allá del reciclaje: tu microbiota también te lo agradece.

A diferencia de los tampones, que absorben (y con eso se llevan también tu humedad natural), la copa menstrual simplemente recoge. Resultado: tu flora vaginal se mantiene en su sitio, el pH no se altera, y la sensación de confort es mucho más constante.

copa menstrual

Y si quieres que tu flora vaginal siga en modo zen incluso durante la regla, puedes reforzarla desde dentro.
Actifemme® Óptima, con su triple acción probiótica, ayuda a mantener el equilibrio de la microbiota vaginal y el pH fisiológico, reduciendo el riesgo de irritaciones o infecciones después del ciclo. Porque cuidar tu zona íntima también puede ser sostenible… y con evidencia científica.

Pero volviendo a la copa menstrual, su silicona médica es biocompatible: no deja residuos, no irrita, no reseca, y no genera microtraumas ni altera el equilibrio de bacterias buenas.

Compatibilidad con actividad física

Tu copa, tus reglas. También en la pista, en la esterilla o en el agua.

La experiencia lo confirma: la copa menstrual no solo aguanta el ritmo, lo acompaña. Con hasta 12 horas de protección continua, es una aliada confiable para cualquier tipo de ejercicio, desde los más suaves hasta los que te dejan sin aliento.

Perfecta para:

  • Deportes acuáticos (natación, submarinismo, ducha de última hora)
  • Actividades de alto impacto (running, crossfit, tenis, lo que sea)
  • Ejercicios de suelo pélvico (hola yoga, hola pilates)
  • Deportes de resistencia (y ciclos intensos)

El secreto está en el efecto vacío: una pequeña succión que mantiene la copa en su sitio, sin importar cuánto saltes, corras o te estires. Así, tu estilo de vida activo no se detiene por una fecha en el calendario.

Mantenimiento y cuidados específicos

Tu copa no es exigente, pero sí agradecida. Cuídala y te durará años.

Establecer una rutina de limpieza sencilla pero eficaz es clave para mantener la copa menstrual en óptimas condiciones. Aquí va una guía práctica, sin complicaciones ni mitos:

Limpieza diaria y esterilización

Durante el ciclo: limpieza básica con agua fría y jabón neutro
Entre usos: enjuague con solo agua fría
Final del ciclo: esterilización, hirviéndola entre 3 y 5 minutos

Tip Actifemme®: Usa siempre agua fría para la limpieza diaria. El agua caliente puede fijar manchas y olores en la silicona. No queremos eso.

Almacenamiento adecuado

Respira tranquila (tu copa también).

Guárdala en un espacio que permita ventilación. La bolsa de algodón que viene con la copa es ideal. Evita:

  • Guardarla en cajas herméticas sin ventilación
  • Dejarla en lugares húmedos (adiós al baño cerrado)
  • Exponerla a la luz solar directa
  • Usar contenedores de plástico para guardarla
  • Guardarla “por si acaso” en cualquier cajón

¿Cuándo toca reemplazarla?

No es eterno, pero casi. Eso sí, hay señales que no se ignoran.

  • Textura extraña (pegajosa, rugosa, demasiado blanda)
  • Grietas, rasgaduras o bordes irregulares
  • Manchas persistentes, aunque la laves como experta
  • Olores que no desaparecen tras hervirla
  • Decoloración extrema que ni la luz del día disimula

Alerta roja: Si se cae en el inodoro, fin del viaje. Por más que la hiervas, las bacterias que pueden quedar no se eliminan del todo. Cámbiala sin pensarlo.

Una copa menstrual no es solo un cambio de producto. Es un cambio de lógica

La copa menstrual no es una moda pasajera. Es una forma distinta de relacionarte con tu cuerpo. Una elección inteligente, sostenible y respetuosa, que te acompaña sin generar residuos ni incomodidades.
Con ella puedes ahorrar hasta 600 € en 10 años, reducir tu impacto ambiental y, sobre todo, olvidarte del “¿y si mancho?” mientras corres, bailas o simplemente existes.

Sí, al principio requiere un poco de adaptación —como todo lo bueno—. Pero cuando encuentras tu talla, aprendes la técnica y le coges el ritmo, llega lo mejor: libertad, confort y salud íntima que se notan a largo plazo.

Cada vez más mujeres hacen este cambio. No por tendencia, sino por sentido común. Porque cuidarnos también es una forma de cuidar el planeta que habitamos.


sequedad vaginal

Sequedad vaginal: cuando tu zona íntima pide agua, ciencia... y algo de respeto

Sequedad vaginal: cuando tu zona íntima pide agua, ciencia... y algo de respeto

Entre el 40 % y el 60 % de las mujeres posmenopáusicas en España lo sienten. Escozor, tirantez, molestias al tener relaciones. La piel íntima levanta la mano, pero nadie parece mirar. Y no, no es solo “cuestión de edad”: también aparece en mujeres jóvenes, durante la lactancia, con anticonceptivos hormonales o en momentos de estrés en modo centrifugado.

Lo llaman sequedad vaginal. Nosotras preferimos decir: una señal fisiológica de que algo se ha desajustado. Y no, no se arregla con frases tipo “es normal”.

¿Por qué se seca lo que debería fluir?

El responsable tiene nombre de melodrama hormonal: el estrógeno. Este aliado discreto mantiene el tejido vaginal elástico, lubricado y feliz, estimulando la producción de glucógeno (el snack favorito de los lactobacilos, tus bacterias buenas).

Cuando los niveles de estrógeno bajan, cambia todo el ecosistema:

  • La mucosa se afina.

  • El pH sube (adiós acidez protectora, hola infecciones oportunistas).

  • Y lo que antes era suavidad ahora se siente como fricción sin aviso.

Tu zona íntima pierde lo que llamamos su “memoria de confort”. Y eso, se nota.

Fisiopatología de la sequedad vaginal

El papel de los estrógenos es crucial en la salud vaginal. Su deficiencia provoca una serie de cambios: el epitelio vaginal se adelgaza, el flujo sanguíneo se reduce, las secreciones naturales disminuyen, los pliegues internos pierden elasticidad y el pH se eleva. Este entorno favorece la irritación y la predisposición a infecciones. Además, la sequedad vaginal puede predisponer a la aparición de vaginitis, una condición caracterizada por inflamación, irritación y molestias en la zona vaginal.

Estos cambios fisiológicos explican por qué la sequedad vaginal es tan frecuente en mujeres posmenopáusicas, pero también pueden presentarse en etapas previas o en otras situaciones que alteran el equilibrio hormonal.

Principales causas de la sequedad vaginal

Entre las enfermedades que pueden ocasionar sequedad vaginal destacan el síndrome de Sjögren, que reduce las secreciones en todo el cuerpo, el liquen escleroso, que afecta el tejido vulvovaginal, y la diabetes, que puede alterar la respuesta nerviosa y secretora durante la excitación. Otra causa menos frecuente puede ser el uso prolongado de ciertos medicamentos inmunosupresores. Los síntomas de la sequedad vaginal pueden incluir irritación, ardor, molestias durante las relaciones sexuales y, muchas veces, picazón.

Síntomas y manifestaciones clínicas

Los síntomas más comunes son la sensación de falta de humedad, ardor, picor, irritación e incluso dolor durante las relaciones sexuales (dispareunia). Algunas mujeres describen ese dolor como punzante o cortante. También pueden aparecer molestias al orinar, aumento de la frecuencia miccional, urgencia o infecciones urinarias recurrentes. En determinados casos, la fragilidad de los tejidos causa un leve sangrado tras las relaciones sexuales.

La alteración del pH vaginal puede favorecer la aparición repetida de infecciones por hongos o bacterias. Además, el impacto emocional no debe subestimarse: muchas mujeres experimentan una disminución del deseo sexual, evitan las relaciones por miedo al dolor, se sienten inseguras con su cuerpo o incluso se aíslan por vergüenza, afectando su bienestar psicológico y de pareja.

Efectos de la sequedad vaginal en las relaciones sexuales

La sequedad vaginal puede transformar profundamente la experiencia de las relaciones sexuales, convirtiendo lo que debería ser un momento de placer en una fuente de malestar y preocupación. La falta de lubricación natural durante el coito puede provocar dolor, escozor e incluso pequeñas lesiones, lo que a menudo lleva a una disminución de la frecuencia de las relaciones sexuales. Este problema no solo afecta la calidad de vida de la mujer, sino que también puede generar tensiones en la relación de pareja, ya que el miedo al dolor o la incomodidad puede hacer que se evite la intimidad.

La menopausia es una de las causas más frecuentes de sequedad vaginal, pero también pueden influir otros factores como el uso de anticonceptivos, ciertos medicamentos o tratamientos para el cáncer de mama. La disminución de los niveles de estrógenos afecta directamente la lubricación y la elasticidad de la vagina, haciendo que las relaciones sexuales sean menos placenteras y, en ocasiones, dolorosas. Esta situación puede impactar negativamente en la autoestima y la confianza de la mujer, generando un círculo vicioso de evitación y frustración.

Afortunadamente, existen soluciones eficaces. El uso de productos como cremas hidratantes y lubricantes específicos puede aliviar los síntomas y mejorar la experiencia sexual. Abordar la sequedad vaginal de manera abierta y buscar tratamientos adecuados es fundamental para recuperar el bienestar, la calidad de vida y la satisfacción en la relación de pareja.

Estrategias de diagnóstico

El diagnóstico se realiza a través de una historia clínica detallada y una exploración física cuidadosa. La médica o el médico preguntará por la edad, la etapa hormonal, los medicamentos que se usan, los síntomas específicos, así como el impacto en la vida sexual y emocional. Durante la exploración, se evalúan los cambios del tejido vulvovaginal, como palidez, adelgazamiento, pérdida de elasticidad y aumento del pH. Contar con información actualizada y confiable es significativo para un diagnóstico preciso, por lo que a menudo se consulta algún artículo científico o de revisión relevante para respaldar la evaluación clínica.

En algunos casos, se indican pruebas complementarias, como el índice de maduración vaginal (que analiza la proporción de distintos tipos de células para valorar la influencia de los estrógenos) o cultivos microbiológicos para descartar infecciones.

Opciones terapéuticas basadas en evidencia

Tratamientos no hormonales

Los hidratantes vaginales y lubricantes son la primera opción de tratamiento. Los productos con ácido hialurónico retienen el agua hasta por 72 horas, mejorando la hidratación. Aquellos que incorporan prebióticos ayudan a restablecer la flora vaginal y mantener un pH saludable. Los lubricantes, especialmente los híbridos de agua y silicona, ofrecen una lubricación prolongada y segura durante las relaciones sexuales, mientras que los productos sin glicerina son ideales para mujeres con tendencia a infecciones.

Terapia hormonal local

Los tratamientos con estrógenos locales son los más eficaces y pueden presentarse en crema, óvulos o anillos vaginales. Estos productos regeneran el epitelio, aumentan la elasticidad y mejoran el riego sanguíneo. La prasterona o DHEA vaginal combina efectos estrogénicos y androgénicos, siendo útil en mujeres que no pueden usar estrógenos. El ospemifeno, un medicamento oral, estimula los receptores estrogénicos sin afectar al endometrio y está indicado en mujeres que han superado un cáncer de mama.

Tecnologías regenerativas

El láser CO₂ fraccionado y la radiofrecuencia monopolar son técnicas innovadoras que estimulan la producción natural de colágeno y ácido hialurónico, favoreciendo la regeneración tisular. Suelen realizarse en pocas sesiones y ofrecen resultados prolongados, con mejoras visibles en la elasticidad y confort vaginal.

Abordajes naturales y complementarios

La fitoterapia ofrece alternativas seguras y con respaldo científico. Las isoflavonas de trébol rojo (40-80 mg diarios) actúan sobre los receptores estrogénicos, mientras que el aceite de espino amarillo mejora la hidratación en pocas semanas. El gel de aloe vera al 90 % demuestra eficacia similar a las cremas con estrógenos para aliviar ardor y picor.

Una alimentación rica en fitoestrógenos, ácidos grasos omega-3 y vitamina D contribuye a mantener la salud de las mucosas. Se recomienda el consumo de tofu, legumbres, lino, pescado azul y frutos secos. Los ejercicios de Kegel fortalecen el suelo pélvico y mejoran el flujo sanguíneo, mientras que el uso de dilatadores vaginales y una vida sexual activa ayudan a conservar la elasticidad y la función vaginal.

Medidas preventivas y modificaciones del estilo de vida

Mantener una buena higiene íntima es clave: se deben evitar las duchas vaginales, los jabones perfumados y la ropa ajustada. Es preferible usar ropa interior de algodón, mantener la zona seca y aplicar hidratantes desde la perimenopausia. Dejar de fumar mejora el flujo sanguíneo y la respuesta hormonal; el ejercicio moderado favorece la circulación pelviana y las prácticas de relajación o mindfulness ayudan a reducir el estrés, un factor que también afecta el equilibrio hormonal.

sequedad vaginal

 

La elección del gel íntimo también influye en la hidratación y el confort. El gel Actifemme® Íntimo Fisiológico (pH 4,5) mantiene la acidez natural y la microbiota equilibrada en etapas como la perimenopausia o la menopausia, mientras que Actifemme® Íntimo Alcalino (pH 8) está diseñado para calmar irritaciones o candidiasis, cuando la piel necesita un respiro alcalino.

 

 

 

 

 

 

 

Consecuencias a largo plazo de la sequedad vaginal

Ignorar la sequedad vaginal puede tener repercusiones importantes a largo plazo. La disminución de los niveles de estrógenos, especialmente después de la menopausia, puede provocar atrofia vaginal, una afección en la que las paredes de la vagina se vuelven más delgadas, secas y menos elásticas. Esta atrofia no solo incrementa la sequedad y el malestar, sino que también eleva el riesgo de infecciones e inflamación en la zona vaginal, ya que la mucosa pierde su capacidad protectora.

La falta de lubricación persistente puede hacer que las relaciones sexuales sean cada vez más dolorosas, lo que afecta la calidad de vida y puede llevar a evitar la intimidad, deteriorando la relación de pareja. Además, la atrofia vaginal puede causar molestias urinarias, como ardor o infecciones recurrentes, complicando aún más el día a día de la mujer.

Por todo ello, es fundamental prestar atención a los síntomas de sequedad vaginal y buscar un tratamiento adecuado lo antes posible. Abordar este problema de manera temprana no solo mejora el confort y la salud sexual, sino que también previene complicaciones a largo plazo, ayudando a mantener una vida plena y satisfactoria en todas las etapas.

Perspectivas futuras y desarrollos emergentes

Las investigaciones futuras apuntan a terapias más avanzadas, como la bioingeniería tisular con células madre para regenerar tejidos, los inhibidores tópicos de PDE5 (como el sildenafilo en crema) que aumentan el flujo sanguíneo local, y las terapias génicas para estimular factores de crecimiento. La medicina personalizada será relevante, adaptando los tratamientos a cada mujer según su perfil genético, hormonal y estilo de vida.

Cuándo consultar con un especialista

Es importante acudir al especialista si la sequedad vaginal afecta la vida sexual o emocional, si hay sangrado anormal, síntomas urinarios persistentes o si los tratamientos sin receta no funcionan en dos o tres meses. Consultar a tiempo permite identificar la causa y elegir el tratamiento más adecuado para cada caso.

Recursos adicionales para la sequedad vaginal

Afortunadamente, existen numerosos recursos para ayudar a las mujeres a manejar la sequedad vaginal y mejorar su calidad de vida. Los productos como cremas hidratantes, lubricantes y tratamientos específicos están ampliamente disponibles en farmacias y tiendas en línea, facilitando el acceso a soluciones eficaces para aliviar los síntomas. Además, los medicamentos y terapias hormonales, bajo supervisión médica, pueden ser una opción para quienes necesitan un abordaje más profundo.

Es fundamental consultar con un médico para recibir un diagnóstico preciso y orientación sobre el tratamiento más adecuado en cada caso. La información y la educación son herramientas clave: existen artículos, guías y foros en línea donde las mujeres pueden compartir experiencias, resolver dudas y encontrar apoyo emocional.

No hay motivo para resignarse a vivir con este síntoma. Buscar ayuda profesional, informarse sobre los tratamientos disponibles y apoyarse en recursos confiables permite recuperar el bienestar, disfrutar de las relaciones sexuales y mejorar la calidad de vida. La sequedad vaginal es un problema común y tratable; el primer paso es hablarlo y buscar soluciones.

Recuperar el placer y el bienestar

La sequedad vaginal es frecuente, sí, pero completamente tratable. Gracias a los avances en terapias hormonales, tratamientos regenerativos y productos de nueva generación, volver a sentirte cómoda y disfrutar plenamente de tu sexualidad es posible.

El secreto está en actuar pronto: reconocer los síntomas, consultar con el especialista y adoptar un cuidado integral que incluya hidratación, hábitos saludables y bienestar emocional.
La edad no apaga el deseo; solo necesita un poco de ciencia para volver a brillar.


Bragas menstruales

Bragas menstruales: la revolución que no deja huella (ni en ti, ni en el planeta)

Bragas menstruales: la revolución que no deja huella (ni en ti, ni en el planeta)

Cada mujer usa entre 11.000 y 15.000 productos menstruales desechables a lo largo de su vida fértil. Y cada compresa tradicional puede tardar hasta 300 años en desaparecer. No es solo una cifra: es la huella que deja un producto fabricado con un 90 % de plástico.

Por eso, cada vez más mujeres eligen una alternativa diferente: las bragas menstruales. Una opción práctica, cómoda y mucho más amable con el planeta. Están hechas con capas de algodón puro, sin químicos que alteren la piel, y pensadas para acompañarte entre 3 y 5 años.
Su precio ronda los 30 euros por prenda, pero la inversión se compensa sola: ahorras dinero, reduces residuos y cuidas tu bienestar íntimo.

¿Qué son las bragas menstruales?

A simple vista parecen unas braguitas normales. Pero su diseño guarda un secreto: un sistema absorbente que retiene el flujo menstrual sin necesidad de compresas, tampones o copas.
Una prenda que une tecnología, sostenibilidad y confort para vivir la regla con más libertad.

Tecnología y materiales

El secreto de estas bragas reside en su cuidadosa selección de materiales. Normalmente, la parte exterior combina poliamida (80 %) y elastano (20 %), mientras que el interior abraza la piel con algodón 100% puro. Algunas marcas añaden fibras de bambú, conocidas por sus cualidades antibacterianas naturales.

Capas de protección

El secreto de estas bragas reside en su sistema de capas, cada una con una función específica:

  • La capa superior, hecha de suave algodón, cuida tu piel mientras dirige el flujo hacia abajo.
  • Le sigue una capa superabsorbente que atrapa el líquido.
  • Una tercera capa con poliuretano actúa como escudo contra las fugas.
  • La capa exterior permite que tu piel respire mientras mantiene los olores a raya.

Niveles de absorción

Tu flujo es único, y estas bragas lo saben. Por eso ofrecen distintos niveles de protección:

  • Para días normales: absorbidos tanto como tres tampones, perfectas para flujo ligero o medio
  • Para días abundantes: capaces de retener hasta 30 mililitros

Estas bragas te pueden acompañar de 8 a 12 horas, adaptándose a tu flujo personal. A pesar de su poder absorbente, mantienen un perfil discreto de solo 2 milímetros, pasando desapercibidas bajo cualquier ropa.

La tecnología integrada combate olores y previene fugas, evitando el efecto abultado típico de las compresas. Su diseño inteligente garantiza un secado rápido, manteniendo una agradable sensación de frescura todo el día.

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Beneficios para la salud íntima

Tu salud íntima merece especial cuidado durante los días de menstruación, especialmente cuando elegimos productos que estarán en contacto directo con nuestra piel más sensible.

Prevención de irritaciones

El algodón certificado que compone estas bragas menstruales cuida tu zona íntima de forma natural. Tu piel agradecerá la ausencia de químicos agresivos, reduciendo notablemente el riesgo de irritaciones y alergias en la zona genital. Los ginecólogos respaldan cada vez más su uso, pues ocasionan menos molestias durante el uso prolongado.

Las mujeres jóvenes que han sufrido infecciones frecuentes con productos tradicionales encuentran en estas bragas una solución gentil con su cuerpo. Su diseño ayuda a prevenir las molestas infecciones recurrentes.

Transpirabilidad y comodidad

Las capas especiales de estas bragas no solo te protegen, también dejan que tu piel respire naturalmente. Este diseño mantiene tu zona íntima fresca y seca, fundamental para conservar el equilibrio de tu microbiota genital.

Los tejidos especiales actúan como aliados de tu cuerpo: absorben cuando deben y repelen cuando necesitas mantenerte seca, permitiendo que el calor corporal evapore la humedad mientras te mantienes cómoda. Durante la noche, resultan especialmente acogedoras para quienes no se sienten a gusto con tampones o compresas convencionales.

Los expertos sugieren estos consejos para cuidar tu salud íntima:

La suavidad de sus materiales transpirables, junto a su forma anatómica, permite que estas bragas se amolden a ti naturalmente, ofreciéndote comodidad y protección durante todo el día.

Impacto ambiental positivo

Los números son abrumadores: más de 45 mil millones de compresas sanitarias acaban en la basura cada año, dejando una huella imborrable en nuestro planeta. Estos productos necesitan entre 500 y 800 años para desaparecer de la naturaleza.

Reducción de residuos plásticos

Las compresas y tampones tradicionales esconden un secreto preocupante: hasta un 90 % de su composición es plástico. Cada mujer utiliza aproximadamente 7.200 productos desechables durante sus años fértiles. Las bragas menstruales, al igual que la copa menstrual, rompen este ciclo dañino, apostando por materiales 100 % ecológicos y seguros para tu cuerpo.

Ciclo de vida del producto

Con los cuidados adecuados, estas bragas te acompañan entre tres y cinco años. Sus materiales, desde el algodón orgánico hasta la fibra de bambú, respetan el medioambiente y son biodegradables. Al final de su vida útil, puedes darles una segunda oportunidad a través del reciclaje textil.

Ahorro económico a largo plazo

El coste de los productos desechables suma hasta 18.000 € durante los años fértiles. Las bragas menstruales proponen una alternativa más inteligente: una inversión inicial de 30€ por unidad que se traduce en ahorro real.

Estas cifras hablan por sí solas:

  • Tu cuerpo vive aproximadamente 480 ciclos menstruales
  • Tus gastos pueden reducirse hasta un 70 %
  • Cuatro bragas cada cinco años pueden ahorrarte 7.300 € frente a productos tradicionales

Tu decisión de usar bragas menstruales cuida tanto tu economía como nuestro planeta. Durante los aproximadamente 450 ciclos de tu vida fértil, estas prendas reutilizables marcan una diferencia real en la reducción de residuos plásticos y la protección de nuestro entorno.

Guía de uso y cuidados

Cuidar bien tus bragas menstruales te asegura su mejor rendimiento y una larga vida útil. Conocer los detalles de su mantenimiento te ayudará a aprovechar al máximo esta opción sostenible.

Lavado correcto de las bragas menstruales

El primer paso es simple: enjuaga con agua fría justo después de usarlas para eliminar el flujo. Después, puedes lavarlas en la lavadora a 30-40 grados. Cosas que deberías evitar:

  • Suavizantes y blanqueadores que dañan su capacidad de absorción.
  • Detergentes fuertes o perfumados que podrían irritar tu piel.
  • Jabones grasos tipo Marsella que afectan su funcionamiento

Tu mejor aliado será un detergente suave para prendas delicadas. Una bolsita de lavandería protegerá el tejido y mantendrá intactas sus propiedades especiales.

Secado y almacenamiento

El secado merece tu atención especial. Deja que tus bragas se sequen al aire libre; nunca uses secadora ni las expongas directamente al calor. El exceso de temperatura puede dañar su capa protectora y reducir su eficacia.

Antes de guardarlas, asegúrate de que estén completamente secas. Encuentra un rincón fresco y seco para ellas, preferiblemente en un neceser o bolsa que permita que el aire circule.

¿Cuándo debemos reemplazarlas?

Tus bragas menstruales pueden acompañarte entre 3 y 5 años, según el uso y cuidado que les des. Sabrás que necesitarás renovación cuando:

  • Ya no absorben bien y notes pequeñas fugas
  • El tejido se sienta rígido o acartonado.
  • Persistan olores después del lavado

Con los cuidados adecuados, algunas marcas te garantizan hasta 50 lavados manteniendo todas sus cualidades. Para conseguir la máxima duración, sigue siempre las indicaciones específicas de cada fabricante.


vaginosis bacteriana

Vaginosis bacteriana: cuando tu flora se descoordina

Vaginosis bacteriana: cuando tu microbiota pierde el equilibrio (y tú, la paciencia)

 

Si alguna vez has sentido que “algo no va bien ahí abajo”, no estás sola. La vaginosis bacteriana es una de las afecciones vaginales más comunes y, de hecho, la infección más frecuente entre mujeres de 15 a 44 años, afectando a entre el 23 % y el 29 % de las mujeres en edad reproductiva en todo el mundo. En el mundo médico se la conoce como BV (por sus siglas en inglés, Bacterial Vaginosis). A pesar de su alta prevalencia, muchas mujeres no entiende del todo qué está ocurriendo en su cuerpo cuando aparece esta condición. Por eso, esta guía —tan completa como actualizada— pone luz sobre la vaginosis bacteriana: qué es, cómo actúa y cuáles son las opciones de tratamiento más avanzadas disponibles en 2025.

En otras palabras: menos misterio, más ciencia aplicada al día a día íntimo.

¿Qué es la vaginosis bacteriana?

La vaginosis bacteriana es una alteración del ecosistema bacteriano vaginal causada por un desequilibrio en las bacterias y otros organismos que naturalmente habitan la vagina. La causa exacta de la vaginosis bacteriana no se conoce completamente, pero se asocia con el desequilibrio de organismos en la microbiota vaginal. A diferencia de una infección típica, la vaginosis bacteriana se caracteriza por la ausencia de inflamación significativa, razón por la cual se denomina “vaginosis” y no “vaginitis”.

El ecosistema vaginal saludable

En condiciones normales, el microbioma vaginal está dominado principalmente por bacterias del género Lactobacillus, especialmente L. crispatus, L. jensenii y L. gasseri. Esta flora bacteriana beneficiosa cumple funciones esenciales:

  • Mantienen un pH ácido entre 3.8 y 4.4, lo que contribuye a la acidez del ambiente vaginal y protege contra infecciones
  • Producen ácido láctico y peróxido de hidrógeno que inhiben el crecimiento de patógenos
  • Se adhieren específicamente al epitelio vaginal, bloqueando la colonización de microorganismos dañinos
  • Forman coagregados con patógenos potenciales, potenciando su efecto microbiocida

El desequilibrio en la vaginosis bacteriana

Durante la vaginosis bacteriana, disminuyen significativamente los lactobacilos protectores y aumentan bacterias como Gardnerella vaginalis, Prevotella spp., Mobiluncus spp., Atopobium vaginae y Mycoplasma hominis. Este cambio puede resultar en un aumento de la concentración bacteriana de 10 a 100 veces, elevando el pH vaginal y creando un ambiente propicio para la proliferación de microorganismos potencialmente dañinos.

Relación compleja con la transmisión sexual

La vaginosis bacteriana no se considera oficialmente una enfermedad de transmisión sexual, ya que puede aparecer en mujeres que nunca han tenido relaciones sexuales. Sin embargo, investigaciones recientes sugieren una relación más compleja con la actividad sexual. Además, se ha observado que la vaginosis bacteriana puede aumentar el riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual (ETS) y otras infecciones de transmisión sexual, por lo que es importante considerar pruebas de ETS en mujeres con síntomas o factores de riesgo.

Un estudio publicado en 2025 en The New England Journal of Medicine abre la puerta a considerar la vaginosis bacteriana como una posible infección de transmisión sexual. La investigación demostró que el tratamiento simultáneo de las parejas masculinas con antibióticos orales y tópicos reduce significativamente las tasas de recurrencia.

Factores de riesgo relacionados con la actividad sexual

  • Múltiples parejas sexuales o nuevas parejas aumentan el riesgo
  • Tener una nueva pareja sexual puede alterar el equilibrio de la microbiota vaginal, favoreciendo la aparición de vaginosis bacteriana
  • Relaciones sexuales sin protección, especialmente entre mujeres
  • Sexo anal seguido de vaginal sin cambiar preservativo
  • Pareja masculina no circuncidada presenta mayor riesgo de recurrencia

El papel central de Gardnerella vaginalis y las biopelículas

Gardnerella vaginalis está presente en aproximadamente el 90% de las mujeres con vaginosis bacteriana sintomática y en el 45% de mujeres sanas. Su importancia radica en su capacidad única para formar biopelículas o biofilms.

Mecanismos de resistencia de las biopelículas

Las biopelículas formadas por Gardnerella vaginalis presentan múltiples mecanismos de resistencia:

  • Barrera física y química que dificulta la penetración de antibióticos
  • Crecimiento bacteriano ralentizado debido a limitación de nutrientes
  • Microambientes protectores que antagonizan la acción antibiótica
  • Respuestas de estrés específicas que combaten activamente los antimicrobianos

Interacciones sinérgicas polimicrobianas

Investigaciones recientes han identificado interacciones sinérgicas entre múltiples especies. Fannyhessea vaginae (anteriormente Atopobium vaginae) actúa como "aliada" de Gardnerella vaginalis, y cuando ambas están presentes, la tasa de recurrencia aumenta del 38% al 83%. Estudios de 2024 han demostrado sinergismo entre G. vaginalis, F. vaginae y P. anaerobius para la tolerancia al metronidazol.

Síntomas y manifestaciones clínicas

Hasta el 50% de las mujeres con vaginosis bacteriana pueden ser asintomáticas, lo que complica el diagnóstico y tratamiento oportuno. Por ello, es fundamental evaluar cada caso de manera individual, ya que la variabilidad de los síntomas requiere un enfoque personalizado para un diagnóstico preciso.

Síntomas característicos cuando están presentes

Flujo vaginal alterado: Secreción abundante, de color blanco-grisáceo, delgada, acuosa y homogénea. A diferencia de la candidiasis, no presenta consistencia de "queso cottage".

Olor característico a pescado: El síntoma más distintivo, especialmente notable después de las relaciones sexuales o durante la menstruación. Esto se debe a que el fluido seminal y la sangre menstrual, al tener pH alcalino, facilitan la liberación de aminas volátiles.

Molestias leves: Puede presentarse picazón ocasional o ardor al orinar, pero generalmente sin dolor intenso, enrojecimiento o hinchazón.

Factores de riesgo y causas

Factores relacionados con higiene y productos

  • Duchas vaginales y lavados excesivos: El exceso de lavado o la realización frecuente de lavados vaginales elimina tanto bacterias beneficiosas como dañinas, alterando el pH natural y favoreciendo el crecimiento de bacterias patógenas.
  • Productos perfumados: Jabones, toallas sanitarias o tampones con fragancias pueden irritar el tejido vaginal
  • Ropa sintética ajustada: Crea ambientes cálidos y húmedos que favorecen el crecimiento bacteriano

Factores hormonales y médicos

  • Uso de antibióticos: Pueden destruir lactobacilos protectores junto con bacterias patógenas
  • Cambios hormonales: Durante menstruación, embarazo o uso de anticonceptivos
  • Dispositivos intrauterinos: Especialmente el DIU de cobre presenta un riesgo 28% mayor
  • Estrés crónico: Puede alterar el equilibrio del sistema inmunológico local

Factores dietéticos emergentes

Investigaciones de 2024 sugieren que niveles bajos de betaína (presente en remolacha azucarera, mariscos, salvado de trigo y espinacas) podrían aumentar el riesgo de vaginosis bacteriana. La betaína desempeña roles importantes en la salud hepática, cardíaca y renal.

Diagnóstico preciso: Criterios de Amsel

El diagnóstico se establece cuando se cumplen al menos 3 de los 4 criterios de Amsel. El proceso diagnóstico incluye el examen de secreciones vaginales mediante un examen pélvico y el análisis de muestras en el laboratorio, lo que permite identificar infecciones y confirmar la presencia de vaginosis bacteriana. Se recomienda consultar a un proveedor de atención médica para la evaluación, diagnóstico y tratamiento adecuados. Los criterios son:

  1. Flujo vaginal fino, homogéneo y grisáceo adherido a las paredes vaginales
  2. pH vaginal superior a 4.5 (medido con papel indicador)
  3. Prueba de aminas positiva: Olor a pescado al añadir hidróxido de potasio al 10% a la muestra
  4. Presencia de células clave: Células epiteliales cubiertas de bacterias, visibles en al menos el 20% de los campos microscópicos

La presencia de células clave es el componente más sensible de los criterios de Amsel.

Tratamientos actualizados para vaginosis bacteriana

Antibióticos de primera línea

Los antibióticos siguen siendo el tratamiento estándar, siendo el metronidazol y la clindamicina las opciones más efectivas. Estos medicamentos pueden administrarse por vía oral o como gel/crema vaginal, con tasas de curación a corto plazo del 70-80%.

Manejo de la vaginosis bacteriana recurrente

Para casos con tres o más episodios en un año (15-30% de las pacientes), se utilizan terapias más prolongadas con geles intravaginales o antibióticos orales durante varios meses. Nueva evidencia sugiere el beneficio del tratamiento de parejas masculinas en parejas monógamas heterosexuales.

Papel de los probióticos en el tratamiento

Los probióticos no reemplazan el tratamiento antibiótico pero pueden ser una estrategia adyuvante efectiva. Todos los estudios concluyen que el uso de probióticos en adición a tratamientos antibióticos convencionales es beneficioso.

Actifemme® Óptima: Una opción respaldada científicamente

Actifemme® Óptima es un complemento alimenticio específicamente formulado para la salud vaginal que contiene 3 mil millones de probióticos con evidencia clínica demostrada. Su fórmula combina tres cepas probióticas cuidadosamente seleccionadas:

  • Lacticaseibacillus rhamnosus LRH020
  • Bifidobacterium animalis subsp. lactis BL050
  • Lactiplantibacillus plantarum PBS067

Junto con vitamina B2 (riboflavina), que contribuye al mantenimiento de las mucosas en condiciones normales.

Actifemme Optima | Infecciones vaginalesBeneficios clínicamente demostrados de Actifemme® Óptima

  • Inhibe el crecimiento de patógenos urogenitales
  • Mejora los síntomas de la vaginosis bacteriana y actúa como coadyuvante al tratamiento antibiótico
  • Reduce la tasa de recurrencias y restaura la microbiota vaginal
  • Favorece la colonización tanto vaginal como gastrointestinal
  • Reestablece el pH vaginal en su rango natural
  • Actividad antiinflamatoria que reduce el malestar

Características destacadas

Actifemme® Óptima es apto para niñas a partir de 3 años, embarazadas y compatible con la lactancia. Es vegano, sin gluten y sin lactosa, además de ser compatible con la toma de antibióticos, lo que lo convierte en una opción segura y versátil para diferentes situaciones clínicas.

La vía oral es más efectiva debido a mejor adherencia al tratamiento. Los probióticos administrados oralmente llegan tanto al tracto intestinal como vaginal, estableciendo una colonización más estable y duradera.

Vaginosis bacteriana y embarazo: Implicaciones críticas

Durante el embarazo, la vaginosis bacteriana aumenta significativamente el riesgo de complicaciones severas:

Riesgos maternos

  • Parto prematuro: Riesgo duplicado
  • Rotura prematura de membranas: Las bacterias producen metaloproteasas que debilitan las membranas
  • Aborto tardío: Riesgo aumentado 6.32 veces
  • Infecciones postparto: Endometritis y sepsis

Riesgos fetales y neonatales

  • Bajo peso al nacer: Menos de 2.5 kg
  • Prematuridad: Especialmente en embarazos de alto riesgo
  • Infecciones neonatales: Neumonía, conjuntivitis y sepsis

Tratamiento en el embarazo

  • Preferencia por tratamientos tópicos para minimizar exposición sistémica
  • Los antibióticos son seguros para el feto cuando están indicados
  • Cribado recomendado en mujeres con antecedentes de parto prematuro

Prevención efectiva de la vaginosis bacteriana

Medidas de higiene fundamentales

  • Evitar duchas vaginales completamente: La vagina se autolimpia naturalmente
  • Usar solo agua tibia y jabón suave sin perfume para lavar el área genital
  • Limpiarse de adelante hacia atrás después de usar el baño
  • Evitar productos perfumados: Tampones, toallas sanitarias, jabones con fragancias

Prácticas sexuales seguras

  • Usar preservativos consistentemente
  • Limitar el número de parejas sexuales
  • Limpiar juguetes sexuales entre usos
  • Evitar sexo anal seguido de vaginal sin cambiar protección

Factores del estilo de vida

  • Usar ropa interior de algodón transpirable
  • Cambiar ropa húmeda o sudada rápidamente
  • Mantener una dieta equilibrada rica en betaína
  • Gestionar el estrés que puede afectar el sistema inmunológico

Avances en investigación 2024-2025

Nuevos enfoques terapéuticos

Ácido oleico: Investigaciones de 2024 sugieren que puede inhibir el crecimiento de bacterias dañinas y promover especies beneficiosas.

Bacteriófagos y bacteriocinas: Nuevos tratamientos destinados a estabilizar el microbioma vaginal están en desarrollo.

Medicina personalizada

Los estudios de microbioma están revelando cinco tipos distintos de comunidades microbianas vaginales, lo que podría llevar a tratamientos personalizados basados en el perfil microbiológico individual.

Cuándo consultar al profesional de salud

Es importante buscar atención médica si experimentas:

  • Flujo vaginal con olor fuerte persistente
  • Cambios en el color o consistencia del flujo
  • Síntomas recurrentes (más de 3 episodios por año)
  • Dolor pélvico o fiebre durante el tratamiento
  • Síntomas durante el embarazo
  • Si los síntomas persisten o se repiten, considera realizarte pruebas de infecciones de transmisión sexual, incluyendo el VIH.

Perspectivas futuras

La comprensión de la vaginosis bacteriana está evolucionando rápidamente. Las investigaciones de 2024-2025 están cambiando paradigmas sobre su transmisión, tratamiento y prevención. El enfoque futuro se centra en:

  • Terapias dirigidas al biofilm para mejorar la eficacia del tratamiento
  • Probióticos específicos diseñados según el perfil microbiómico individual
  • Tratamiento de parejas como estrategia rutinaria en casos recurrentes
  • Medicina de precisión basada en análisis del microbioma vaginal

 

La vaginosis bacteriana, aunque habitual, merece algo más que un simple tratamiento eventual. Requiere un enfoque completo: terapia médica adecuada, prevención inteligente y, cuando aplica, una gestión conjunta con la pareja sexual. La buena noticia es que los avances actuales en investigación y tratamiento están abriendo paso a un manejo más efectivo, más preciso y más adaptado a cada mujer.

En resumen: la ciencia avanza, y con ella, tu bienestar íntimo también.


Hoja de olivo propiedades

Hoja de olivo propiedades: Gel íntimo con extracto de hoja de olivo, es ciencia, no mito

Propiedades de la hoja de olivo: Gel íntimo con extracto de hoja de olivo, es ciencia, no mito

Las propiedades de la hoja de olivo han pasado de ser un simple subproducto de la industria olivarera a hoy brillar como protagonista en la cosmética íntima femenina. La hoja de olivo no es un capricho pasajero: su incorporación en geles íntimos está respaldada por evidencia científica sólida que confirma sus múltiples beneficios para la salud íntima.

Las propiedades únicas de la hoja de olivo

Quién diría que una simple hoja de olivo pudiera esconder tanta ciencia dentro. Lo que para el campo es rutina, para tu zona íntima puede ser un auténtico escudo natural.

El extracto de hoja de olivo es rico en oleuropeína, el compuesto bioactivo principal responsable de sus extraordinarias propiedades. Además, las hojas de olivo son ricas en polifenoles, que contribuyen significativamente a las propiedades de la hoja. Este polifenol natural confiere al extracto características antimicrobianas, antifúngicas y antivirales que lo convierten en el mejor amigo para el cuidado íntimo.

La oleuropeína no actúa sola. Las hojas de olivo contienen también otros componentes y compuestos fenólicos, flavonoides y antioxidantes que trabajan en sinergia para proporcionar una protección integral. Estudios científicos han demostrado que estos compuestos son capaces de combatir un amplio espectro de microorganismos patógenos, incluidos los que afectan comúnmente la zona íntima femenina. El contenido y la cantidad de estos compuestos en las hojas de olivo determinan los niveles de eficacia y los beneficios que aportan. La producción de estos compuestos en la hoja de olivo es clave para sus efectos positivos en la salud.

En resumen: la hoja de olivo no solo decora paisajes mediterráneos, también aporta ciencia práctica que se traduce en bienestar íntimo real, gracias a las propiedades de las hojas y las propiedades de la hoja.

Hoja de olivo propiedades antimicrobianas demostradas científicamente

La ciencia lo confirma: el extracto de hoja de olivo tiene un efecto directo contra Candida albicans, el hongo que está detrás de la mayoría de infecciones vaginales por levaduras. De hecho, un estudio reciente respalda estos beneficios, demostrando la eficacia del extracto en la prevención y manejo de infecciones causadas por este hongo.

Protección antibacteriana. Los estudios también muestran que este extracto actúa frente a bacterias grampositivas como el estafilococo y el estreptococo, responsables de alterar la flora íntima. Lo mejor: es selectivo. Ataca a las bacterias que sobran, pero respeta las beneficiosas que tu microbiota necesita para estar en equilibrio.

Actividad antiviral. También se han identificado además su capacidad para frenar distintos virus que afectan la zona genital, aportando una capa extra de protección frente a infecciones virales.

En pocas palabras, la hoja de olivo es como ese contacto que siempre responde cuando lo necesitas —antihongos, antibacterias y antiviral en un solo gesto. Ciencia Mediterránea trabajando en modo multitasking para tu salud íntima y ayudando a prevenir enfermedades relacionadas con infecciones íntimas.

El papel del hidroxitirosol en la salud íntima

La hoja de olivo guarda un as bajo la manga: cuando la oleuropeína se transforma en tu organismo, da lugar al hidroxitirosol, un antioxidante todavía más potente. Y sí, ese cambio marca la diferencia en cómo se cuida la piel de tu zona íntima, ya que proporciona un alto nivel de protección frente a agentes externos.

Cuando la oleuropeína se metaboliza, se convierte en hidroxitirosol, un antioxidante aún más potente. Este compuesto presenta beneficios específicos para la piel de la zona íntima:

Protección antioxidante superior: El hidroxitirosol es hasta 30% más efectivo que la vitamina E protegiendo la piel de la lipoperoxidación, un proceso que puede causar problemas de irritación y envejecimiento prematuro de los tejidos íntimos.

Propiedades antiinflamatorias: Este compuesto ayuda a reducir la inflamación y calmar las irritaciones, proporcionando alivio natural para molestias íntimas comunes y previniendo problemas de irritación o envejecimiento en la zona íntima.

Reparación y regeneración: El hidroxitirosol favorece la reparación celular y mejora la hidratación de la piel, manteniendo la integridad de las membranas mucosas íntimas.

Vamos, que el hidroxitirosol es como la versión mejorada de un clásico —un antioxidante que no solo protege, sino que también calma y regenera. Un refuerzo prémium para la piel más delicada.

Equilibrio del pH y flora vaginal

Los geles íntimos con extracto de hoja de olivo no vienen a hacer lo de siempre: aportan ventajas únicas para cuidar y mantener el equilibrio natural de tu zona íntima. Además, este extracto destaca por sus diferentes usos en productos para la salud íntima, aprovechando sus propiedades terapéuticas y beneficios tradicionales y científicos.

Respeto del pH fisiológico: Un gel íntimo de calidad debe mantener un pH entre 4,0 y 5,0 para preservar la acidez natural que protege contra patógenos. El extracto de hoja de olivo complementa esta función sin alterar el equilibrio ácido necesario.

Preservación de la flora beneficiosa: A diferencia de algunos antimicrobianos sintéticos, el extracto de hoja de olivo actúa selectivamente, eliminando microorganismos patógenos mientras respeta los lactobacilos beneficiosos que producen ácido láctico natural.

Prevención de infecciones: La combinación de propiedades antimicrobianas del extracto con el mantenimiento del pH ácido crea un entorno hostil para patógenos como la Candida albicans, reduciendo significativamente el riesgo de infecciones recurrentes.

¿Por qué la hoja de olivo le gana la partida a lo sintético?

La ciencia lo respalda: elegir extracto de hoja de olivo en lugar de ingredientes sintéticos no es cuestión de moda, sino de evidencia sólida.

  • Menor resistencia bacteriana: sus compuestos naturales actúan con varios mecanismos a la vez, lo que dificulta que los microorganismos desarrollen resistencia.
  • Compatibilidad dermatológica: los estudios clínicos confirman una excelente tolerancia en la piel, con riesgo mínimo de irritación o reacciones alérgicas.
  • Efecto sinérgico: sus distintos compuestos bioactivos trabajan en equipo, ofreciendo una protección completa que va mucho más allá de una simple acción antimicrobiana. La hoja de olivo reúne todas las ventajas que se buscan en un producto íntimo natural.

La ciencia detrás del mecanismo molecular

La investigación ha desvelado con lupa cómo la oleuropeína consigue sus beneficios. En esencia, este componente se compone de tres piezas clave: un polifenol (hidroxitirosol), un secoiridoide (ácido elenólico) y un azúcar (glucosa).

Durante la digestión, la oleuropeína se descompone liberando estos activos, que viajan por el torrente sanguíneo hasta prácticamente todos los tejidos del cuerpo. El ácido elenólico destaca por su potente acción antiviral, mientras que el hidroxitirosol está catalogado como uno de los antioxidantes más poderosos de la naturaleza. Además, el extracto de hoja de olivo puede ayudar a prevenir la glicación, un proceso relacionado con la formación de productos finales de glicación avanzada (AGEs) que contribuyen a enfermedades cardiovasculares. Entre los compuestos presentes en la hoja de olivo también se encuentra el ácido palmítico, que puede aportar beneficios adicionales para la salud.

Los estudios clínicos confirman que los compuestos fenólicos del extracto de hoja de olivo actúan modulando la cascada de señalización del factor nuclear kappa B (NF-κB). Dicho de forma sencilla: regulan la expresión de genes que activan procesos proinflamatorios y de proliferación celular. Este mecanismo explica sus efectos antiinflamatorios, antimicrobianos y de protección celular cuando se aplican en la piel. El extracto de hoja de olivo también se puede encontrar en forma de cápsula, lo que facilita su consumo y dosificación.

Cuidado íntimo en diferentes etapas de la vida

Embarazo: tu flora también está de mudanza

El embarazo mueve muchas piezas en el cuerpo, incluidas las hormonas que mandan sobre la microbiota vaginal. Cuando los estrógenos suben y bajan como montaña rusa, hasta un 50% de mujeres puede notar molestias o infecciones íntimas.
Aquí el extracto de hoja de olivo juega un papel clave: es como un guardia natural que protege frente a bacterias indeseadas sin fastidiar a la flora buena. Los productos con pH entre 3,5 y 4,5, porque mantienen la mucosa tranquila y equilibrada durante esta etapa.

Menopausia: el pH cambia de guion

Con la bajada de estrógenos, la zona íntima también entra en transición. El pH se vuelve más básico (llega a rondar el 7), lo que abre la puerta a patógenos. Además, el flujo vaginal disminuye: menos lubricación y más sequedad, con la consecuencia de mayor riesgo de infecciones.
Los geles íntimos con extracto de hoja de olivo aportan esa protección extra que el cuerpo ya no fabrica solo. Hidratan, calman y alivian la sequedad típica de la menopausia, convirtiéndose en un buen recurso para equilibrar la nueva normalidad vaginal.

Edad reproductiva: Lactobacillus al mando

Durante los años fértiles, la microbiota vaginal está dominada por especies de Lactobacillus (los cracks: L. crispatus, L. jensenii, L. gasseri y L. iners). Ellos mantienen el pH en un rango ácido (3,8–4,5) que funciona como un escudo frente a patógenos.
El extracto de hoja de olivo no interfiere con este trabajo, sino que lo complementa, sobre todo en esos días del ciclo en que las hormonas alteran el equilibrio y la flora se resiente.

Naturaleza 1 – Resistencia 0

Cuando se comparan los antifúngicos sintéticos con los extractos naturales, la balanza se inclina hacia el lado verde. Los compuestos vegetales, como el extracto de hoja de olivo, tienen una ventaja clave: los hongos no pueden “aprenderse el truco” tan fácilmente. Además, el extracto de hoja de olivo se puede utilizar en diferentes formas, como geles, infusiones o cápsulas, lo que permite aprovechar sus beneficios de distintas maneras. Mientras que los sintéticos tienden a generar resistencia en los microorganismos, los naturales actúan en varios frentes al mismo tiempo.

La investigación científica ha comprobado que estos extractos:

  • Frenan el crecimiento de los hongos,
  • Dañan su membrana celular,
  • Y limitan su capacidad de reproducirse.

Un combo de acciones que hace difícil que los patógenos encuentren escapatoria.

Aplicación en la higiene íntima diaria

Los geles íntimos con extracto de hoja de olivo están especialmente indicados para:

  • Uso diario regular: Mantienen la protección natural sin causar desequilibrios
  • Períodos de mayor vulnerabilidad: Durante la menstruación, embarazo o menopausia
  • Prevención de infecciones recurrentes: Especialmente útiles en mujeres propensas a candidiasis
  • Postratamiento antimicótico: Ayudan a restablecer el equilibrio tras tratamientos antifúngicos

Efectos secundarios y contraindicaciones: lo que debes saber

Aunque el olivo y sus hojas han sido valorados durante siglos por sus propiedades y beneficios, es importante conocer también los posibles efectos secundarios y contraindicaciones antes de incorporar cualquier producto derivado de las hojas de olivo a tu rutina. En la mayoría de las personas, el consumo de hojas de olivo en forma de infusión o suplemento es seguro y bien tolerado, pero, como ocurre con cualquier elemento natural, no está exento de precauciones.

Uno de los efectos más destacados de las hojas de olivo es su capacidad para reducir la presión arterial. Si bien esto es una ventaja para quienes buscan controlar la hipertensión, puede representar un riesgo para personas con presión arterial baja, ya que podría acentuar la hipotensión. Además, los estudios han señalado que los extractos de hojas de olivo pueden interactuar con ciertos medicamentos, especialmente anticoagulantes y fármacos para la presión arterial, por lo que es fundamental consultar con un profesional de la salud antes de iniciar su consumo.

En el caso de mujeres embarazadas o en período de lactancia, la evidencia científica sobre la seguridad de las hojas de olivo es limitada, por lo que se recomienda evitar su uso hasta que existan más estudios concluyentes. Por otro lado, aunque es poco frecuente, algunas personas pueden experimentar reacciones alérgicas al consumir productos derivados del olivo. Si es la primera vez que pruebas una infusión de hojas de olivo o cualquier otro producto, realiza una pequeña prueba y observa la reacción de tu cuerpo.

En resumen, aunque las hojas de olivo ofrecen numerosos beneficios, es esencial informarse sobre sus posibles efectos secundarios y contraindicaciones para disfrutar de sus propiedades con total seguridad.


Actifemme: ciencia que se siente en la piel íntima

En Actifemme no hablamos de “productos”, hablamos de ciencia aplicada a tu día a día. Nuestros geles íntimos llevan como protagonista al extractoActifemme Íntimo fisiológico pH 4,5 de hojas del olivo (Olea europaea), un árbol cultivado en todo el mundo y valorado desde la antigüedad por todas sus partes y componentes. Este extracto, rico en oleuropeína, se acompaña de activos naturales con nombre y apellido: ácido láctico, bisabolol y aloe vera. Además de las hojas del olivo, otras partes del árbol como las aceitunas (su fruto), ramas y aceites han sido tradicionalmente utilizadas en infusiones, té y productos naturales, y hoy en día también en cápsulas como formato moderno de consumo.

Nuestra fórmula no improvisa: combina la tradición mediterránea del olivo con investigación científica de vanguardia. Las hojas del olivo presentan un color verde intenso en el haz y un envésHoja de olivo propiedades blanquecino, características que reflejan su calidad y pureza. ¿El resultado? Productos que no solo limpian, sino que protegen, calman, hidratan y mantienen a raya los desequilibrios íntimos.

La producción y el contenido de compuestos bioactivos en las hojas del olivo varían según la parte del árbol y el método de recolección, influyendo en los niveles de sus componentes y en todas sus propiedades. Las infusiones y cápsulas de extracto de hoja de olivo se han utilizado para abordar problemas de salud como la mejora de la circulación de la sangre y la protección de los vasos sanguíneos.

Menos picor, más protección y esa sensación de frescura que hace que la rutina íntima deje de ser rutina.

Como curiosidad, las ramas de olivo son símbolo de paz y aparecen en la bandera de la ONU, reflejando la importancia histórica y cultural de este árbol. Si tienes alguna duda sobre la eficacia de estos productos, la ciencia respalda todas las propiedades y beneficios de las hojas del olivo. Te invitamos a descubrir todos los contenidos y curiosidades sobre el olivo, sus frutos y derivados, y cómo pueden ayudarte a cuidar tu salud íntima.

Conclusión: la revolución natural en tu cuidado íntimo

La hoja de olivo es mucho más que un símbolo mediterráneo o un ingrediente tradicional: es una fuente inagotable de beneficios para la salud. Sus propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y protectoras han sido respaldadas por la ciencia, demostrando su eficacia en la reducción de la presión arterial, el control del colesterol y la prevención de enfermedades crónicas como la diabetes y el cáncer. Incorporar hojas de olivo, ya sea en forma de infusión, suplemento o como parte de una dieta rica en aceite de oliva, puede marcar la diferencia en tu bienestar diario.

Gracias a su capacidad para combatir radicales libres y proteger el organismo, las hojas de olivo se han convertido en un aliado natural para quienes buscan mejorar su salud de manera integral. Su uso regular puede ayudar a mantener una buena circulación, fortalecer el sistema inmunitario y promover una vida más longeva y saludable. Además, su aplicación en productos de cuidado íntimo representa una auténtica revolución natural, ofreciendo protección, hidratación y equilibrio sin recurrir a compuestos sintéticos.

No olvides que, aunque los beneficios de la hoja de olivo son numerosos, siempre es recomendable consultar con un profesional de la salud antes de iniciar cualquier nuevo suplemento o tratamiento, especialmente si tienes condiciones médicas preexistentes o tomas medicamentos. Con el asesoramiento adecuado, las hojas de olivo pueden convertirse en una herramienta valiosa para potenciar tu salud y calidad de vida, demostrando que la naturaleza y la ciencia pueden ir de la mano en el cuidado personal.


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Picor vaginal: causas, síntomas y cómo recuperar el equilibrio íntimo

Picor vaginal: causas, síntomas y cómo recuperar el equilibrio íntimo

El picor vaginal (también conocido como prurito vulvar) no es solo una molestia: puede alterar el descanso, las rutinas y hasta la vida social. Es esa sensación incómoda que provoca ganas de rascarse de manera casi automática y que, lejos de ser anecdótica, suele tener un origen concreto. La buena noticia es que, identificando la causa, existen tratamientos eficaces que pueden devolver la calma a tu zona íntima.

¿Qué es el picor vaginal y por qué aparece?

El picor vaginal no distingue edades ni momentos de la vida: puede aparecer tanto en plena adolescencia como en la menopausia. Sus culpables van desde infecciones habituales como la candidiasis o la vaginosis bacteriana, hasta irritaciones, alergias, cambios hormonales… o incluso un ‘demasiado de limpieza’ que desajusta el equilibrio íntimo.

Cuando hablamos de prurito vulvar, nos referimos a esa sensación de escozor localizada en la vulva y la vagina. Lo importante es entender que el picor vaginal no es una enfermedad en sí misma, sino la señal de que algo en la zona íntima está desequilibrado. Además, este síntoma puede estar relacionado con diversas afecciones dermatológicas y de transmisión sexual que afectan la salud íntima femenina.

Ejemplo cotidiano: imagina que la microbiota vaginal es como un jardín. Si lo riegas demasiado (exceso de higiene), las raíces se ahogan. Si no lo cuidas (falta de higiene o infecciones), aparecen malas hierbas. El equilibrio es la clave.



Prevalencia del picor vaginal por grupo de edad

Fuente: Estudios epidemiológicos clínicos. El pico máximo ocurre durante la menopausia (49-60 años).

Síntomas del picor vaginal

El picor vaginal se siente como esa comezón insistente que no pide permiso: a veces es solo una molestia ligera, otras se convierte en un ardor tan incómodo que puede llegar a alterar la rutina diaria. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran la irritación y enrojecimiento de la vulva y la vagina, hinchazón, cambios en el flujo vaginal (como alteraciones en el color, la textura o el olor), y, en ocasiones, dolor al orinar o durante las relaciones sexuales. Es importante prestar atención a estos síntomas, ya que pueden indicar la presencia de una afección subyacente que requiere tratamiento. Si notas cualquier cambio en la zona íntima, como aumento de la picazón, dolor o modificaciones en el flujo, es fundamental consultar a un médico para identificar la causa y recibir el tratamiento adecuado.



Prevalencia de causas infecciosas del picor vaginal

Fuente: Estudios epidemiológicos clínicos. Datos expresados en porcentaje (%).

Infecciones vaginales y disbiosis

La vagina funciona como un ecosistema bien organizado: cuando las bacterias ‘buenas’ y ‘malas’ se reparten el espacio en armonía, todo va bien. Pero si ese equilibrio se rompe, aparece la llamada disbiosis vaginal, que suele dar señales como:

  • Picor vaginal persistente.
  • Ardor o escozor.
  • Sequedad.
  • Cambios en el flujo vaginal.

La disbiosis suele estar relacionada con la alteración del pH vaginal o de la flora, especialmente por el uso de antibióticos o bajos niveles de estrógenos. Para tratarla es necesario restaurar el equilibrio de la flora vaginal mediante probióticos y productos específicos que respeten el pH de la zona.

Vaginosis bacteriana

La vaginosis bacteriana aparece cuando ciertas bacterias, como Mobiluncus o Atopobium vaginae, crecen en exceso. Sus síntomas más típicos son el mal olor vaginal, el incremento del flujo y, por supuesto, el picor.

El tratamiento requiere antibióticos específicos (metronidazol o clindamicina), que deben ser prescritos por un profesional de la salud.

Un detalle importante: la cercanía entre vagina y ano facilita el paso de bacterias intestinales hacia la zona íntima. Una higiene correcta (pero no excesiva) es clave para reducir el riesgo. Es fundamental realizar una limpieza suave de la zona genital, utilizando solo agua y productos adecuados que no alteren el pH vaginal, ya que una limpieza excesiva puede ser perjudicial.

Vulvovaginitis candidiásica (VVC)

La candidiasis vaginal es probablemente la causa más conocida de picor vaginal. Está producida por hongos como Candida albicans y se caracteriza por:

  • Flujo espeso, blanquecino y sin olor.
  • Escozor y ardor intenso.
  • Irritación en la vulva.

El tratamiento suele pasar por antifúngicos tópicos —óvulos o cremas vaginales— y, en algunos casos, por medicación oral. Pero ojo: la candidiasis es experta en reaparecer si no se recupera el equilibrio de la microbiota, como un déjà vu poco deseado.

La sequedad vaginal y su relación con el picor

La sequedad vaginal es uno de los motivos más comunes detrás del picor y la irritación íntima. Aparece sobre todo en etapas como la menopausia, la lactancia o tras ciertos tratamientos médicos. Cuando la vagina reduce su producción natural de secreciones, la mucosa pierde su capa de protección y se vuelve más sensible: de ahí que las relaciones sexuales puedan resultar molestas o dolorosas. Las causas más frecuentes son la bajada de estrógenos, los cambios hormonales o el uso de productos que alteran el equilibrio natural de la zona. Para aliviar estas molestias existen hidratantes y lubricantes específicos que devuelven confort y flexibilidad, pero lo realmente importante es consultar al ginecólogo. Así se identifica el origen de la sequedad y se indica el tratamiento más adecuado, evitando complicaciones y cuidando el bienestar íntimo a largo plazo

El picor vaginal durante el embarazo

Durante el embarazo, el cóctel hormonal transforma casi todo en el cuerpo, incluida la flora vaginal. Ese cambio puede abrir la puerta a infecciones y, con ellas, al inevitable picor en la vagina. La candidiasis es la más común en esta etapa: suele presentarse con un flujo espeso, blanquecino y el consabido escozor. La clave está en no normalizarlo: cualquier cambio en el flujo o en las sensaciones íntimas merece atención médica. No todos los tratamientos son seguros durante el embarazo, así que el ginecólogo será quien indique la opción más adecuada para cuidar de la madre… y del pequeño huésped en camino.

El picor vaginal y la menopausia

La menopausia es un proceso natural que conlleva importantes cambios en la salud vaginal, siendo la sequedad y el picor dos de los síntomas más frecuentes. La disminución de estrógenos provoca una reducción en la producción de secreciones y una mayor fragilidad de la mucosa vaginal, lo que puede causar molestias, dolor durante las relaciones sexuales y una mayor predisposición a infecciones. La solución empieza en la consulta del ginecólogo: él o ella podrá recomendar cremas hidratantes, lubricantes o incluso terapia hormonal, siempre adaptadas a cada caso. Porque cuidar la salud vaginal en la menopausia no va solo de quitar el picor o la sequedad: va de recuperar comodidad, placer y calidad de vida en una etapa que, con los cuidados adecuados, se puede vivir mucho mejor.

Tratamientos convencionales y nuevas estrategias

El tratamiento del picor vaginal dependerá de la causa identificada. Es fundamental incluir en los cuidados diarios la elección de productos específicos y suaves para la higiene íntima, ya que estos ayudan a prevenir irritaciones y a mantener el equilibrio de la flora vaginal. Entre las opciones más habituales encontramos:

Tratamientos tópicos

Los ginecólogos prescriben antifúngicos con componentes imidazólicos para tratar la candidiasis, vaginosis y el picor vaginal. Alivian a corto plazo, pero como efecto secundario se presentan recurrencias por no atacar la causa de la patología, siendo crucial entender las causas del picor vaginal para un tratamiento efectivo.

Tratamientos orales

Se trata de imidazólicos para combatir los hongos patógenos en la vagina. Su ingesta está contraindicada durante el embarazo y al probarlos la primera vez, desequilibran la microbiota normal.

Probióticos vaginales y orales

Su función es restaurar la microbiota vaginal y prevenir recurrencias. Se consideran una de las estrategias más eficaces a largo plazo, ya que ayudan a mantener la flora protectora de la vagina.

Hábitos que mantienen el picor vaginal fuera de agenda

Más allá de los tratamientos médicos, hay rutinas pequeñas que hacen gran diferencia

  • Usar ropa interior de algodón y evitar materiales sintéticos.
  • Optar por prendas poco ajustadas que permitan transpirar.
  • Evitar jabones con perfumes o químicos agresivos.
  • Usar preservativo para reducir el riesgo de infecciones.
  • Consultar siempre con un ginecólogo en casos de recurrencia.

Actifemme® Óptima: probióticos de nueva generación contra el picor vaginal

Cuando el picor vaginal es recurrente y las infecciones vuelven una y otra vez, no basta con apagar el fuego: hay que actuar en la raíz del problema.

Actifemme Optima | picor vaginal

Actifemme® Óptima es un probiótico en cápsulas orales diseñado específicamente para:

  • Restaurar y mantener el equilibrio de la microbiota vaginal.
  • Reducir el malestar gracias a su acción antiinflamatoria.
  • Frenar el crecimiento de bacterias y hongos que provocan infecciones.
  • Ayudar a prevenir recurrencias de candidiasis y vaginosis bacteriana.

Su fórmula contiene tres cepas probióticas (Lacticaseibacillus rhamnosus, Bifidobacterium animalis y Lactiplantibacillus plantarum) que actúan tanto en el intestino como en la vagina, además de vitamina B2, que ayuda a mantener un pH vaginal equilibrado.

Lo innovador es su acción sinérgica: los probióticos colonizan el intestino y la vagina, bloqueando a los patógenos desde dentro y evitando que vuelvan a instalarse.

En otras palabras: Actifemme Óptima no solo alivia, sino que protege a largo plazo.


¿Sabías que…? La microbiota vaginal está formada en su mayoría por lactobacilos, unas bacterias “buenas” que producen ácido láctico. Este ácido ayuda a mantener un pH bajo que actúa como barrera natural contra patógenos.

Desata tu vitalidad femenina— y déjale claro a tu zona íntima que aquí manda el equilibrio.