Picor vulvar: qué lo causa, cómo identificarlo y cuándo consultar

El picor vulvar tiene muy buen timing: aparece en el metro, en una reunión, o justo cuando decides ponerte ropa ajustada. Interrumpe, incomoda y, sí, también desespera. No es casualidad que represente hasta el 20% de las consultas ginecológicas.

Aunque sigue siendo uno de esos temas que se comentan bajando la voz (si es que se comentan), el picor vulvar es más común de lo que parece y menos “culpa tuya” de lo que te han hecho creer.

¿Te pica? Puede ser por una candidiasis (hola, 75% de nosotras), una vaginosis bacteriana, la ropa interior que te prometía confort, pero solo da picor, o la resequedad íntima que trae la menopausia como regalo no solicitado.

Aquí te contamos lo que nadie explica bien: qué lo causa, cómo distinguirlo, y qué hacer cuando tu vulva empieza a sonar la alarma.

Vulva no es vagina (y hay que empezar por ahí)

Llamar a todo “la parte de abajo” es como decir que una copa de vino y un vaso de vinagre son lo mismo porque están en la misma estantería.

La vulva es la parte externa. La vagina, el canal interno. Y sí, esta distinción cambia todo: hay causas que solo afectan la piel vulvar (más frágil y reactiva), y otras que se originan dentro. Si te pica “fuera” y además tienes flujo raro, es muy probable que haya hongos de por medio. Si no, podríamos estar hablando de dermatitis, alergia o desequilibrio hormonal.

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Ciclo picor–rascado: el loop que no perdona

El cerebro recibe la señal, tú rascas, la piel se irrita, rascas más. A eso le llamamos ciclo vicioso. Literal.

Y como si no fuera suficiente, muchas reaccionamos con lo primero que se nos ocurre: más jabón, más toallitas, más lavados. ¿Resultado? Más descontrol.

Este tipo de “autodefensa” sin estrategia puede desencadenar candidiasis o agravar una que ya estaba ahí en modo silencioso. El picor no es falta de limpieza: es un mensaje. Rascarlo solo lo pone en mayúsculas.

Las causas, sin adornos

Candidiasis: ¿Sabías que el 75% de las mujeres la tendrá al menos una vez? Y que un 5% la sufre de forma recurrente. Si el flujo se parece más a un queso fresco que a un flujo normal, probablemente estés lidiando con ella.

Vaginosis bacteriana: No es lo mismo que una infección por hongos. Aquí hay desequilibrio en la flora vaginal, y el síntoma estrella es un olor a “pescado” que nadie quiere y todas reconocemos.

Irritantes externos: Jabones, salvaslips perfumados, ropa sintética. A veces, hasta el detergente de tu lavadora. El perfume ahí abajo no es un plus: es un problema.

ITS: Algunas, como la tricomoniasis, se disfrazan de flujo espumoso. Otras vienen sin síntomas, pero con mucho potencial para arruinarte el día (o la salud íntima).

Menopausia: Cuando los estrógenos bajan, la piel íntima lo nota. Se reseca, se afina, y se irrita. A muchas les pica, les arde y, encima, no lo dicen. Pues decimos nosotras: pasa, y se puede tratar.

Cómo se siente el picor vulvar (más allá de “molesto”)

  • Hormigueo insistente que te hace pensar en cambiarte de ropa interior cada dos horas.

  • Flujo espeso, con textura de yogur, o espumoso con olor fuerte. No es normal, y lo sabes.

  • Ardor al orinar o durante el sexo (porque una vagina irritada no está para juegos).

  • Llagas, rojeces, grietas o sensación de quemazón. Y no, no es por el pantalón que te ajusta.

Cuándo ir al ginecólogo sin excusas

  • Si el picor no se va después de unos días con higiene básica.

  • Si notas sangre donde no debería haberla.

  • Si tienes fiebre, dolor pélvico o lesiones visibles.

  • Si probaste todo lo de la farmacia… y nada mejora.

El diagnóstico incluye examen físico, medición del pH vaginal y análisis del flujo. A veces es una biopsia, porque no todo es hongo ni alergia. Spoiler: automedicarte solo complica las cosas.

Tratamientos (de verdad)

No vamos a hablar de remedios “caseros” que solo aportan frustración. Hablemos de evidencia:

  • Probióticos específicos como los de Actifemme® Óptima restauran la microbiota vaginal con cepas que llegan vivas donde tienen que llegar. Ayudan a prevenir recurrencias y acompañan el tratamiento de infecciones.

  • Geles con pH alcalino como Actifemme® Íntimo Alcalino están diseñados para calmar el picor durante infecciones por hongos. Tienen árbol del té, hoja de olivo y un pH que desactiva a la Cándida. Sin jabón. Sin tonterías.

  • Y una rutina que respete tu flora, no que la ataque: nada de toallitas con perfume, ni ropa sintética 24/7. Tu vulva merece un trato mejor.

Cuidarte es entenderte

Tu vulva no necesita flores ni metáforas. Necesita que la escuches. Que sepas que el picor no es castigo ni descuido. Es información.

Romper el ciclo del picor empieza con dejar de normalizarlo. Y con actuar a tiempo. Porque cuando entiendes lo que pasa ahí abajo, no solo mejoras tu salud íntima. También recuperas el control. Y eso sí que se nota.

¿Sabías que…?
Un pH vaginal alterado (por debajo de 3,5 o por encima de 4,5) es como una alfombra roja para hongos y bacterias. La flora avisa. El picor es su forma de levantar la mano.